Experimentos en métodos de promoción

Antes de la maniobra de desaparición y purga virtual que llevaron a cabo antes de la salida de A Moon Shaped Pool, Radiohead ya había experimentado con otras tácticas de marketing fuera de lo convencional. A continuación, repasamos tres ocasiones en las que los de Oxford patearon el tablero de la promoción.

Kid A
Allá por el año 2000, cuando las redes sociales todavía no existían y la Internet era todavía un lugar muy oscuro y con poca animación, Radiohead lanzó una serie de clips cortos de animación para promocionar su cuarto álbum, Kid A. Los “blips” – como fueron conocidos en aquel momento – duraban en promedio quince segundos y estaban musicalizados por diferentes fragmentos de los temas del álbum. En general, la temática visual seguía las lineas del arte de tapa del álbum, aunque algunos capturaban a la banda tocando en el estudio. Estos clips, si se quiere, se pueden tomar como un embrión de los videos virales a los que estamos tan acostumbrados – y quizá hasta fastidiados – hoy en día.

In Rainbows

La parte más conocida de la salida del séptimo álbum – y el primero como banda independiente, sin el respaldo de un sello – fue la de pasar la gorra virtual y dejar a criterio del público cuánto querían pagar por la descarga de In Rainbows, sin un monto mínimo fijo. Sin embargo, en las semanas previas al gran anuncio habían mandado mensajes en código utilizando unos simpáticos personajes, revelando fragmentos de letras o pequeños mensajes a los fans. Las imágenes se publicaban diariamente a través de su flamante – en aquel entonces – blog personal, Dead Air Space, en la sección especial “Hodiau Direkton” (o “Indicación del día” en esperanto).
Al respecto de la maniobra del “paga-lo-que-quieras”, la banda luego comentó que la lógica detrás de ello fue “controlar la fuga” del material en la red – algo que los había afectado en 2003 cuando se filtró material sin masterizar de su álbum Hail to the Thief.

The King of Limbs
Consecuente con la temática “periódico” de la edición limitada de su octavo trabajo, The King of Limbs, la banda promocionó el álbum repartiendo el diario The Universal Sigh en varios puntos de Europa y Estados Unidos de manera gratuita – Latinoamérica quedó fuera del esquema original, pero varios sitios de fans se encargaron de corregir el problema. Los más beneficiados fueron los londinenses, que tuvieron la chance de recibir de la mano del propio Thom Yorke un ejemplar del mismo, fuera del local de la disquería Rough Trade East.

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