Thom Yorke: “La buena música no tiene que ser ‘bonita'”

Thom Yorke habló en exclusiva con el South China Morning Post sobre los desafíos del proyecto Suspiria y las fuentes de  inspiración para el mismo, que aparece la semana próxima.

Esta no es la primera vez que intentas escribir música para una película. ¿Sirvió en algo la experiencia de componer para Spectre con la banda?
Esta fue mi primer experiencia escribiendo toda una banda sonora. Mis únicas experiencias habían sido escribir temas sueltos para películas. Esta experiencia es algo bastante distante y desconectado. Para la película de Bond, teníamos el libreto pero no habíamos visto nada. En el caso de Suspiria, todo fue hecho a medida. Cada elemento es una respuesta al libreto, las ideas y los temas en la película. Luca me dirigió mucho y, extrañamente, fue liberador porque no sentía que estaba siendo yo o que trabajaba de la forma en que trabajo siempre.
Cuando trabajo en material solista, hay mucho de juego pero esta vez la base eran canciones. Mientras trabajaba [en Suspiria] descubrí que las melodías pueden llevarte a muchos lugares. También me dio la oportunidad de involucrarme en el post proceso y el tratamiento del material en el estudio.

¿Recibiste consejo o feedback de algún amigo cercano, como Jonny Greenwood, mientras trabajabas en el proyecto?
Jonny me dio muy buenos consejos, cosas simples, y Nigel Godrich mostró mucho apoyo. Jonny me aconsejó trabajar sin ver muchas veces la misma escena, y que me quede con la primer imagen. Ver algo muchas veces puede paralizarte.

¿Qué te inspiró mientras componías la música? Cuánto tardaste en terminarlo?
Suspiria fue un viaje largo para mí. Me tomó más de un año, intermitentemente, y me encontré experimentando de formas que no esperaba hacerlo. Lo extraño fue que al revisar lo hecho, al final, había un álbum allí, algo con mucha identidad.
Me apoyé mucho en mis bandas sonoras favoritas de Morricone y descubrí la simpleza de las ideas básicas, el arte y la belleza de la orquestación, los sonidos, las técnicas de grabación. También revisité el Krautrock de los 70 – que es cuando transcurre la película – y también escuché muchos compositores modernos electrónicos.

¿Qué se siente escuchar una orquesta y coro interpretando lo que escribiste?
Siempre me sentí muy intimidado por el proceso. Al ver como Jonny se especializaba en eso durante todos estos años, nunca sentí la necesidad de hacerlo yo, en especial porque no puedo leer partituras. Asumí que sería una barrera que no podría pasar. Me alegró descubrir que con la ayuda de la London Contemporary Orchestra eso no fue un problema.
Uso mi computadora en una forma muy parecida a la composición orquestral de todas formas. Sé que recién empiezo, pero fue emocionante escuchar mi trabajo cobrar vida a través de otros músicos y sonar tan completo. Espero tener muchas más oportunidades de hacer esto.

¿Aprendiste algo que quieras usar en el futuro?
Muchísimas cosas – a trabajar en mi estudio más como cuando pinto, y permitirle al medio manejar la dirección de todo. Me llevó a usar sintetizadores modulares y me ayudó a ganar confianza en mis habilidades técnicas. Eso puede sonar tonto pero una de las cosas más importantes fue la confianza de Luca para encargarme algo tan grande creyendo que podía lograrlo.

¿Qué consejos le darías a músicos que están arrancando su carrera?
Soy muy malo para esto. Cuando me presionan para contestar esto ¡siempre termino sonando como mis profesores en la escuela de arte! Voy a resistirme a ese hábito. Creo que les diría que

  • escriban sus ideas y las revisen con respeto. Es mejor usar un lápiz; los teléfonos colocan las ideas en un vórtice.
  • Siempre cambia. La inspiración es cambio.
  • Nada se construye de inmediato, sino que se hace en capas. Todo trabajo destacado tiene raíces en tu vida diaria, y todo buen trabajo debe pasar tu más riguroso escrutinio.
  • Si realmente sos un buen artista, tu trabajo te ayudará a darle sentido al mundo y no lograrás darle sentido a nada sin él. Aquellos que nunca serán músicos tienen confianza ciega en si mismos, la idea de que les deben algo y la convicción de que el reconocimiento y el éxito son sinónimos de ser músico.
  • Nunca te olvides de que lo que haces es para un público oyente; debes ser capaz de pararte frente a ellos de cualquier forma posible.
  • La buena música nos cambia, pero no tiene que ser “bonita”; porque no lo somos.

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