Greg Williams pasó tres días con una de las bandas más grandes y más elusivas mientras se presentan en vivo en shows agotados en su primer gira en siete años.
Tengo la fortuna de haber estado en el backstage de un gran número de eventos, entregas de premios, conciertos y producciones teatrales; sin embargo, sentí un privilegio especial al salir de gira con Radiohead durante un fragmento de su gira europea de 20 fechas en Diciembre del año pasado. No solo porque normalmente los cinco miembros cuidan con dientes y uñas su privacidad, sino porque asistir a un concierto de Radiohead – ya sea como público o como parte del equipo – es como una experiencia religiosa. Dos sets nunca son iguales y para los fans es como ir a la iglesia y estar en un cuarto con la banda que ha dominado la música por tres décadas (han trabajado juntos por cuarenta años) y han, como individuos, tenido roles claves en la creación de música para películas. Para mí, hay una sensación de comunión o espiritismo al ser parte de una multitud escuchando la maestría de un grupo de músicos únicos y apasionados, y eso era algo que desesperadamente quería documentar.
Conocí a Thom Yorke en el Festival de Cine de Venecia en 2018, cuando había hecho la música para Suspiria. Vistió al evento un palazzo antiguo y yo había visto un hermoso espejo moteado en un cuarto con una vela en frente. Me pareció que el atuendo de Thom luciría muy bien allí. Me presenté y le comenté la idea y le dije que si me permitía tomarla, se la mostraría y si no le gusta, la borraría. Él aceptó. Tomé las fotos y le gustaron y acordamos tomar algunas más al día siguiente (posteriormente fueron usadas para la publicidad del álbum que iba a lanzar). La siguiente noche, nos encontramos alrededor de la 1am, después de terminar nuestros compromisos y caminamos alrededor de Venecia tomando fotos juntos. Desde ese momento, le tomé fotos en la grabación del corto Anima de Paul Thomas Anderson, con su esposa Dajana. Mi esposa, Daisy, y yo fuimos invitados a su boda en Sicilia. Hemos construido una relación basada en confianza. Por eso, cuando supe que Radiohead saldría de gira, me puse en contacto y pregunté si podía documentar algunas fechas.
Viajé al hotel de Thom en Boloña, donde pasé la primera noche jugando al pool con él y Paul Thomas Anderson, que estaba visitándolos y asistió a tres de sus shows mientras se ocultaba de la prensa en medio de la gira promocional de One Battle After Another, musicalizada por Jonny Greenwood. La siguiente mañana, viajamos al Unipol Arena en el bus de la banda, atravesando la hermosa campiña. Thom y Ed O’Brien eligen el setlist mientras hacen este viaje, mientras que Jonny, Philip y Colin viajan separadamente al recinto. Este momento es crucial para la gira, porque eligen el setlist entre su extenso catálogo (han ensayado 64 canciones), y los fans intentan predecirlas en foros. Sentados en la planta baja del bus, Thom y Ed discuten lo que tocaron en la fecha anterior y cómo cambiar la lista para el siguiente. Cuando eso está terminado, Thom sube a la zona de descanso para tomar una siesta. Inclusive media hora en una de las camas ayuda a estar enfocado y a la creatividad. Es algo que hace nuevamente antes del show.
Cuando llegamos al recinto, se nos unen Jonny, Colin y Philip para almorzar antes de la prueba de sonido. La puesta en escena de este show es única; el escenario circular da la sensación de un ensayo o de un estudio de grabación. Hay cámaras por todos lados y pantallas gigantes que envuelven el escenario, y al comienzo arropan a la banda y luego se mueven hacia arriba para proyectar imágenes a la multitud. El área de backstage donde el equipo y los técnicos normalmente están es un sub-escenario.
Sin sorpresas, la prueba de sonido de Radiohead es un proceso detallado que lleva más o menos una hora. Siempre se mueven entre los instrumentos – en un momento, cuatro miembros tocan la batería. Jonny se mueve del glockenspiel al teclado, de la batería a las guitarras. Toca la guitarra con un arco de violín, mientras Thom toca el piano o la guitarra o la pandereta … Colin tiene una cámara Leica sobre su amplificador; es un fotógrafo dedicado y talentoso y ha publicado un libro de fotos de Radiohead – How to Disappear – que recomiendo con creces.
Una vez que la prueba de sonido concluye, es hora de la preparación previa al show. En el backstage, cada miembro tiene su propia sala y su rutina antes de encontrarse unos veinte minutos antes del show. En esos momentos, Thom compone nueva música en su camarín con luces bajas – la música llega antes que las letras la mayoría del tiempo, aparentemente. Frecuentemente, se enfoca en una idea por un rato, y después la deja ir; puede que no retorne a ella por meses, y luego vuelva. «El proceso es un poco desprolijo», explica; «si la prioridad es la voz, si es un sonido, un estado de ánimo, continuar el movimiento de una escena específica … todo te lleva por un camino caótico. Mantener distancia de donde termina la música me parece importante en el cine … pero soy un novato en comparación con Jonny, obviamente. Es muy fácil ponerte demasiado puntilloso sobre la relación entre lo que estoy viendo y cómo encaja la música. Para alguien como yo, trabajar en películas es un alivio a veces porque la voz no es el centro de todo … es más una forma de experimentar en el estudio y no ser específico. Para Jonny es diferente; él es más talentoso y versátil en la combinación de diferentes estilos y géneros … eso me confunde mucho. Él también experimenta y busca razones para usar esos experimentos». Luego de esto, Thom toma otra siesta de treinta minutos antes de una sesión larga de yoga. Cuando termina, descansa bajo una colcha con los ojos cubiertos en preparación profunda para el show, antes de vestirse y reunirse con el resto de la banda.
La banda se abraza antes de salir al escenario. La seguridad abre camino entre la multitud para que la banda camine al escenario. Y luego el mar de fans se cierra nuevamente. Cuando estás en el centro, no puedes salir hasta el final del show.
Bajo el escenario, la banda toma sus guitarras, chequea los monitores y sale al escenario acompañada por aplausos ensordecedores. Debajo del escenario, no puedes escuchar bien el show; escuchas los platillos, algunos bombos, y ruido pero no mucho más porque los parlantes están enfocados hacia afuera de donde estás. Cuando la banda comenzó el encore con «Fake Plastic Trees» – un tema muy personal para mí – traté de llegar al frente y me quité los protectores de oído, apagué mi cámara y simplemente canté con toda mi voz junto a 16.000 otros fans. Se siente algo especial al ver a Radiohead y no saber qué te tocará; quizá toquen algo que no han tocado en nueve años. Se siente creativo, orgánico, único – y en recintos que se sienten íntimo. Aparentemente, 2.2 millones de personas intentaron comprar entradas para esta gira y en promedio, cada persona compró entre dos y cuatro entradas puedes sacar tus propias conclusiones sobre cuánto dinero podrían haber ganado – en lugar de eso, eligieron vender 400.000 entradas y tocar solamente en arenas, donde solo caben entre 14 y 22 mil asistentes, para poder ofrecer esta intimidad que se pierde en estadios – donde puedes tocar para 100.000 personas. «Nunca hemos hecho estadios regularmente … solamente en festivales y eso … no es lo que preferimos», dice Thom. «Hay una sensación de ser más grandes que todo en esos shows que te agota».
El dinero no parece ser la principal motivación de estos shows; es más bien crear una experiencia para los fans. «Tocar y compartir colectivamente tu trabajo frente a tanta gente, verlo a través de sus ojos además de los tuyos, es obviamente importante … de muchas formas», dice Thom. «Te reconectas con algo que puede haber sido difícil de grabar o terminar de componer por ejemplo, y de repente tiene otro significado, o se convierte en algo que va más allá de lo que recuerdas. Es solo un concierto, pero a veces es algo más … más que la suma de las partes. Cantar y tocar todos los días también te ayuda a relajarte. Ver el efecto de lo que creaste de cierta forma alimenta el fuego – cuando la gira termina y te has recuperado».
Parado en un extremo del recinto y mirando hacia abajo, hacia el faro que es el escenario con la multitud alrededor como si fueran fantasmas me recordó mucho a las películas de los encuentros de box de 1930. Leonardo DiCaprio se ha llegado para un show para sentarse con PTA y todos nos vamos juntos de la fiesta post-show en el bus de la gira y volvemos al hotel; Jonny Greenwood se la pasa haciendo aviones de papel con los setlists del día y nos los lanza como dardos.































Publicado por Hollywood Authentic en Febrero 2026. Fotografías por Greg Williams. El texto es un recuento de la experiencia de Williams a Jane Crowther.