10 de diciembre de 2007

Este fin de semana apareció una entrevista – bastante extensa pero – interesante con la banda en la sección de música del New York Times. He aquí algunos extractos…

Radiohead no es la primer banda que realiza, como su manager Chris Hufford lo define, “pase de gorra virtual”. Pero es la primera que puede fácilmente llenar estadios donde sea cuando sale de gira. “Se siente bien”, dice Yorke, el líder de la banda, tomando un vaso de sidra en su pub local en Oxford, the Rose and Crown. “Era una forma de dejar que todos lo juzguen por ellos mismos”.

“Era difícil hacer cualquier otra cosa,”, comentó Yorke durante una de las primeras entrevistas largas luego de la salida del disco.”Lo peor que nos podía pasar hubiera sido firmar otro contrato, recibir mucho dinero, y luego tener a toda la industria esperando semi-pacientemente para que les entregues un producto, que pueda agregarse a la lista de productos que forman el mito, la-la-la-la. Firmar un contrato nos habría matado”.

En 2005, la banda comenzó tentativamente a ensayar temas nuevos. Según dice Phil, la palabra album estaba prohibida. Para septiembre de ese año ya tenían una lista de temas, muchas de las cuales terminarían en In Rainbows. Nigel estaba ocupado con Beck, así que llamaron a Mark Stent, que había trabajado con Bjork. Los resultados no fueron muy alentadores, y entonces decidieron salir de gira para terminar de darle forma a los temas.

Al volver al estudio, la banda decidió que los temas aún no estaban listos. “Para ser totalmente honesto”, comienza Ed, “el problema de tocar estos temas en vivo es que nos aburrimos de ellos. Los tocamos unas 80 veces en vivo y los ensayamos hasta el cansancio. Cuando nos encerramos de nuevo, simplemente no fluía”.
“Tenemos un montón de canciones, y hay muchas formas distintas de hacerlas, pero no sabemos si va a funcionar, y eso es lo que se siente bastante amateur”, comentó Jonny. “Todo el mundo supone que a esta altura, ya deberíamos saber lo que funcionará, y lo que no, o lo que ayuda, pero lo único que aprendimos es que no se puede repetir una formula de algo que funcionó en otro lado”.

Thom terminó muchas de las canciones del disco en el pub de Oxford the Rose and Crown. “Me sentaba allá, en la entrada, porque es una mesa muy linda. Luego sacaba pedazos de papeles y los combinaba. Los ponía en mi libro, porque sino los perdería. ¿Estaba escribiendo ya? probablemente, aunque hasta ahora solo juntaba información. Es algo lindo de hacer, porque te mantiene abierto a todo el proceso”.

Aunque la banda quizá nunca revele las cifras que la gente pagó por la descarga del disco, la banda y su administración concuerdan en que fue un éxito. “La gente decidió pagar algo. Es como que dijeron ‘si, queremos ser parte de esto’. Si es bueno, dejaremos algo a cambio”.

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