Dentro de la obra: un ensayo fotográfico con Stanley Donwood

Publicado originalmente en la web de Thames & Hudson (editorial del libro There Will Be No Quiet). Darren Wall es el editor y diseñador del libro

‘The Bends’ © Stanley Donwood

Darren: tu primera colaboración con Radiohead fue para su segundo álbum, The Bends. ¿Recuerdas cómo se contacto la banda y cuál fue tu reacción instintiva para producir arte de tapa? Creo que la figura de la tapa es un muñeco para practicar RCP que encontraron en un hospital de Somerset. ¿Puedes contarnos como se gestó esta cubierta?
Stanley Donwood: Fue hace tanto que probablemente mi memoria ha reconfigurado partes de lo que pasó. Haré lo posible por contestar. Bueno, en esa época vivía en una casa con un teléfono fijo en una de las paredes del pasillo – era un teléfono público, pero mis amigos y yo teníamos la llave de la caja donde van las monedas, así que de hecho era más una caja de ahorro primitiva; una especie de chanchito con un teléfono pegado. Como sea, una vez sonó y era Thom, que me preguntó si me gustaría hacer la cubierta del álbum. Él había estado en bandas desde que lo conocí, en algún momento antes, pero hace un año o dos habían logrado firmar un contrato discográfico. Aparentemente a la banda no le gustaba mucho el arte de tapa que la discográfica había diseñado, y por eso me llamó. No conocía mucho la música que hacían y no había hecho nunca una cubierta para un álbum, pero me animé.
Al mismo tiempo, estaba haciendo distintas cosas, desde pintura en edificios abandonados, dibujos gigantes en el césped de los parques locales usando esas máquinas para marcar los campos deportivos hasta intentos de escribir ficción romántica. Me llevó un buen tiempo aprender a usar una computadora y todo lo relacionado a ellas. Uno de los problemas fue el enorme rango de posibilidades que abre el arte digital. En comparación con lo que solía hacer – latas de pintura, lápices, tijeras, pegamento, máquinas para marcar campos deportivos – una computadora ofrece una amplia gama de herramientas visuales. Algo que descubrí muy rápido es que podés crear algo muy malo muy fácilmente. Y eso es lo que hice por un mes aproximadamente. Todavía tengo una carpeta llena de impresiones de cosas horribles que hice.
Otra cosa que estaba haciendo es hacer fotografías con imágenes de televisores, porque me gustaba la distancia entre la intención y el resultado. Quería borrarme, mi humanidad, del trabajo. También me gustaban las lineas que aparecen cuando fotografiás las pantallas de TV – porque, claro, estábamos en la edad antigua de los televisores analógicos y las cámaras con rollo. Por eso, la técnica que Thom y yo logramos diseñar para hacer el arte de The Bends fue usar una cámara VHS para grabar, después reproducir el resultado en su televisor, fotografiar las imágenes de la pantalla, llevar el rollo a revelar a la tienda en Oxford, esperar a que estuvieran listas, escanear los resultados y manipularlos digitalmente en la computadora. Todo llevaba tiempo en la última década del siglo pasado, pero pensábamos que teníamos tecnología de punta. Eso decían.
Quería encontrar un pulmotor – una especie de caja de metal que está presurizada y se usaba (en el pasado) con pacientes que no podían respirar por cuenta propia. Esto era simplemente porque Radiohead tenía una canción que se llamaba «My Iron Lung». No recuerdo como, pero estábamos caminando dentro de un hospital en las afueras de Oxford con nuestra cámara, buscando esta anticuada máquina terapéutica en algun cuarto olvidado. Finalmente, encontramos uno, pero era … ¿como decirlo? aburrido para verlo. Era una caja rectangular gris en una especie de cama. Se veía bastante tétrica, abandonada y reducida a juntar polvo mientras tecnología más moderna llevaba a cabo las tareas que se suponía debía hacer. Y era bastante feo imaginarse a la pobre persona que necesitaba acostarse a su lado. Pero como imagen, resultaba bastante aburrida. Entonces salimos del cuarto y seguimos explorando el hospital con la videocámara – algo que me imagino habrá sido bastante poco recomendable y también ilegal. Como sea, era algo inocente, supongo. En otro cuarto, encontramos el equipo de resucitación y los muñecos que se usan para practicar. Uno de ellos tenía una expresión que parecía una mezcla de agonía y éxtasis, como la cara de un mártir que sufría. La filmé, reprodujimos la cinta en el TV de Thom, la fotografié, llevé el rollo a revelar, esperé, volví a casa, lo escaneé e hice la cubierta. Justo a tiempo con la fecha límite.

‘OK Computer’, composición digital, 1996 © Stanley Donwood

Darren: El arte de tapa de OK Computer fue llamativo porque no se parecía a ningún otro álbum a la venta en ese momento. Cuando trabajábamos en el libro, mencionaste que la compañía discográfica estaba sorprendida al comienzo con OK Computer y temían que no tenía potencial comercial. La preocupación fue innecesaria porque el álbum se convirtió en una sensación global – tanto para la crítica como en el ámbito comercial – y transformó a Radiohead en una de las bandas más grandes del planeta. Me pregunto si la confusión en la dirección musical de Radiohead te dio libertad creativa al crear las cubiertas. Thom menciona en su prólogo del libro que fuiste una presencia «persuasiva» en las reuniones con el sello. ¿Intentaron dirigir o guiar tu trabajo para la banda?

Donwood: No puedo recordar ninguna «dirección», y ambos hubiéramos rechazado cualquier cosa de ese estilo si hubieran intentado imponer alguna. Nos hubiera enfurecido .. era la primera vez que me había involucrado completamente en la grabación de un álbum; escuchar el proceso de creación – improvisaciones, intentos, rechazos, selección, grabación, regrabación, rechazo nuevamente, recomposición, reinterpretación, mezclado y luego verlo atravesar todo el proceso de producción. La mayoría de esto tuvo lugar en una mansión isabelina en Somerset, pero durante ese período descubrí una versión temprana de la internet así que pasé mucho tiempo escribiendo código HTML. El efecto de haberme sumergido en el caudal de música nueva que estaban escribiendo debe haber sido notorio, aunque en ese momento no me di cuenta. Básicamente todo lo que tenía que hacer era dibujar las imágenes que el álbum dictaba. La mayoría de eso fue hecho después de las sesiones de grabación, en un cuarto vacío en las afueras del Este de Oxford y en los estudios de grabación de Londres. No podía dejar de pensar en el efecto de una guerra nuclear.
Hicimos mucho arte; demasiado para el formato que la compañía discográfica permitía en esos días. Esta fue una de las razones por las que hicimos la versión OKNOTOK 20 años después, en 1997. En esos días, la única regla era que no podíamos usar la función «deshacer» al trabajar con las imágenes – si cometíamos algún error, lo borrábamos agresivamente o lo cubríamos con algo más. Estaba muy interesado en la idea de lo fantasmagórico, la sensación de ansiedad de ver a alguien con el rabillo del ojo y al darte vuelta, no ves a nadie. Y también con paisajes desiertos, despojados, vacíos de sentido; simplemente una enmienda, o un palimpsesto de algo que había sido borrado. De nuevo, la idea de un invierno nuclear; la falta de luz solar para fotosíntesis causada desechos en el aire causados por la explosión de tantas cabezas nucleares. Todo muere, incluidos nosotros, a causa de enfermedades producidas por la radiación, hambruna y salvajismo. Al final no queda nada.
La única interferencia de parte del sello relacionada a la cobierta de OK Computer fue que nos pidieron que pongamos Radiohead un poco más grande. Lo hice, porque me pareció que estaba muy pequeño. O sea, tenían razón. La idea es vender algunos discos, después de todo.

Darren: El álbum posterior a OK Computer, Kid A, se siente como un compañero distópico y siniestro para el anterior. Nuevamente, hay un ensamble de símbolos indescifrables e iconografía vagamente familiar, como si fueran documentos descartados de una realidad alterna. En el libro [There Will Be No Quiet, 2019] comentas que el arte refleja algunas preocupaciones visuales que Thom y tú estaban teniendo en ese momento, como los gráficos con fallas de los juegos 3D de Playstation. ¿Qué tan cerca trabajaron Thom y vos en el arte de Kid A? ¿Qué tan involucrada estuvo la banda esta vez?
Donwood: Nadie sabía qué estaba pasando. Fue una época muy extraña, y cuando vuelvo a esas épocas ahora, me siento confundido, horrorizado y preocupado. Son dos objetos muy extraños, sonora y visualmente – y también físicamente; o sea, los dos salieron en 10» con cubiertas que se abren, lo cual es bastante extraño. Al sostenerlos, parece que tuvieras manos gigantes. Tengo recuerdos parciales de haber escuchado versiones aun más aterradoras que las que fueron lanzadas; coros de niños o gritos, música estridente, chillidos; no sé. Quizá lo esté imaginando. Fue una época oscura y nadie estaba feliz. La felicidad era un producto de lujo difícil de conseguir, solamente disponible en áreas selectas a las que no teníamos acceso. «Tu nombre no aparece en la lista, no podés entrar».
Hasta donde recuerdo, trabajamos juntos en casi todo. No creo haber tenido una una computadora propia en aquellos tiempos, por lo que todo se hizo en el estudio de Radiohead en el campo. Creo que nos tomó dos años. Había comenzado a pintar, también, grandes lienzos con el desastre dejado por la guerra europea. Nigel, el productor de la banda, tenía un programa de computadora que transformaba fotos en paisajes 3D; con capturas de pantalla de eso, dibujos, collage digital, pinturas, y no sé que más hicimos paisajes alargados. Se me ocurrió que había un espacio pequeño debajo de la bandeja de plástico de la caja de CD; hice un pequeño libro que debía ser insertado a mano en cada copia de Kid A. Un empaque bastante elegante, para ser sincero, con páginas desplegables, papel de calcar y cosas así. Esta vez, la compañía discográfica estaba bastante permisiva con la extravagancia. Supongo que esperaban otro OK Computer.

‘Cnut’, 30 x 30 cm, impresión de linograbado, 2005 © Stanley Donwood

Darren: El arte para el primer álbum solista de Thom Yorke es uno de los más populares y también es un desvío notable de los collages etéreos que fueron los artes de tapa que habías realizado para Radiohead hasta entonces. El linograbado ¿fue un giro artístico premeditado o simplemente refleja tus propios intereses en ese momento?
Donwood: Tenía una idea completamente diferente para The Eraser, y le dediqué mucho tiempo. Iba a ser una especie de colección de material de campaña de una organización de protesta fallida – algo entre CND (Campaña para el Desarme Nuclear) y los movimientos antinucleares – pero la idea es que esas organizaciones, en un universo paralelo, habían logrado influenciar la opinión pública pero ocurrió un desastre nuclear de todos modos. Diseñé logos, posters, insignias y stickers y todas esas cosas … me había entusiasmado mucho. El movimiento se llamaba supuestamente Atoms for Peace, en honor a un discurso de Dwight Eisenhower, ex-presidente de Estados Unidos. La idea que tenía era que la campaña para deshacerse de las armas nucleares había tenido éxito pero la humanidad había sufrido por accidentes en plantas nucleares.
A fin de cuentas, no hice eso. Al mismo tiempo comencé un proyecto que nació de haber presenciado inundaciones terribles en Cornwall, en el extremo occidental de la isla de Gran Bretaña. Traté de copiar los grabados en madera de un libro llamado Nuremberg Chronicles, publicado en el siglo XV. Los grabados eran bastante malos, pero mostraban desastres bíblicos como la destrucción de Sodoma y Gomorra, que me llamaron la atención. Edificios derrumbándose, llamas enroscadas y remolinos de agua. Hice algunos dibujos del mismo tipo de cosas, pero no lucían muy bien en papel y tinta, por lo que pensé en usar grabados en madera. El proceso de hacer grabados requiere un gran nivel de destreza, paciencia y tenacidad, por lo que abandoné muy rápidamente y usé linograbados. Por razones que me resultan extrañas, comencé con un linograbado de 4 metros de largo de llamas e inundaciones consumiendo Londres, con un estilo casi medieval.
El trabajo fue la base de mi primera exhibición solo y la mayoría del linograbado fue hecho en un escritorio improvisado en el estudio donde se estaba grabando The Eraser; creo que ambos estábamos obsesionados con el mismo tipo de cosas y por eso hubo una convergencia involuntaria. De manera extraña, aunque ambas partes del lanzamiento del álbum – la música y el arte – tenían contrastes claros, estaban basados en lo que ocurrió en Cornwall y se referían a los mismos problemas – engaños políticos, desastres naturales, guerras – de manera extrañamente moderna. Y al final, no puedo imaginar The Eraser con ninguna otra cubierta; negra y roja sobre blanco, los colores de un tabloide barato con un titular dramático.

‘March no BOTHRd’, composición digital, 2007 © Stanley Donwood

Darren: en el libro recuerdas el desarrollo del del arte para In Rainbows como un proceso innecesariamente prolongado y tortuoso y comentas que tu idea original tenía que ver con el llenado de balines de pintura negra usando una jeringa para luego dispararlos hacia el lienzo. ¿Cómo resultaron esos experimentos con balas de pintura y cómo llegaste a la apariencia de cromatografía líquida que identificó la campaña de promoción?
Donwood: ¿un poco prolongado y tortuoso? Bueno, si, creo que lo fue. Recién busqué el significado de ‘tortuoso’ y básicamente significa ‘doloroso’, pero también hay una palabra similar que significa ‘complicado y enrevesado’. Ambos aplican en este caso. Una frase recurrente en las canciones que terminaron en In Rainbows fue «Down is the New Up», que me pareció brillante y fue el disparador de muchas ideas. Me parecía un muy buen título para el álbum en realidad. Pero también quería transformar la imagen de Radiohead en la de unos agentes inmobiliarios, haciendo carteles de plástico corrugado para poner en el frente de las casas. Hice todos los gráficos necesarios; se iban a llamar «Propiedades Radiohead». La idea no llegó muy lejos, por suerte; aunque fue un presagio de mi adopción de dibujo técnico de arquitectura, que me llevó a algún lugar – una serie de grabados fotográficos de gran escala que llamé «Si Vivieras Aquí Ya Estarías en Casa». Estudié bastante profundamente las zonas suburbanas y las consecuencias de una civilización prácticamente basada en la disponibilidad de energía petroquímica barata. Se tornó evidente que nada de esto era relevante al arte que estaba creando para un álbum de Radiohead.
Al mismo tiempo, me había interesado en la idea de la tinta o pintura disparada a gran velocidad contra una superficie dura. Intenté lograrlo de varias maneras, pero la que mejor lucía era usando una pistola de balines de pintura e inyectando tinta en los balines después de extraer el desagradable pegote que tienen. Sin entrar en detalles … no funcionó. Todo lo que me quedó fueron un montón de jeringas hipodérmicas médicas – con las que había intentado rellenar los balines – y decidí usarlas para dibujar. Esto, sumado a un accidente en el que estaba involucrada una gran vela, fue el comienzo del proceso que tuvo lugar alrededor de la grabación de In Rainbows. Tortuoso, si, e increíblemente prolongado. Por suerte, Radiohead se tomó también bastante para hacer ese álbum. Creo que también fue tortuoso para ellos. Y obviamente prolongado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.