El día en que Thom Yorke casi se ahoga por el arte

Entrevista a Grant Gee publicada en The Quietus.

El video de «No Surprises» aparece listado en IMDb como tu primer trabajo, pero seguramente no es así. ¿Cómo se dio la colaboración? ¿Cómo terminaste involucrado con Radiohead?
En 1996 hice mi primer trabajo – una pieza de 30 minutos llamada Found Sound que acompañaba y promocionaba un álbum del mismo nombre de Spooky. Después me enteré que a Thom Yorke le gustaba ese álbum y que Radiohead había usado temas del mismo para cuando subían al escenario en la gira previa al lanzamiento de OK Computer. Found Sound me llevó a una entrevista a comienzos de 1997 con Dilly Gent, el comisionista de videos de Parlophone.
Dilly tenía planeado hacer un video para cada tema de OK Computer; me dio un casete del álbum antes del lanzamiento y me pidió que escriba ideas para cualquier tema que me gustara. Decidí elegir «No Surprises» y «Fitter Happier». Mi idea para «No Surprises» era muy mala (algo como una bailarina de cajita musical, con mucho brillo y ese tipo de tonterías). La idea para «Fitter Happier» era mejor (algo así como Martin Parr haciendo un reportaje al estilo Ballard); íbamos a hacer el último, pero creo que los videos de los que fueron los dos primeros cortes se excedieron en el presupuesto – requirieron más de 300 mil libras para el proyecto de todos los videos. Entonces no se hizo.
Pero la idea de hacer algún tipo de película que acompañe a OK Computer todavía estaba y creo que como una especie de plan B que requería menos presupuesto, me pidieron que vaya a Barcelona y documentara el lanzamiento del álbum. Serían tres días de entrevistas todo el día sin pausas y dos conciertos mostrando el material. Lo hicieron. Lo filmé. Me pareció que era genial pero también desgastante y convencí a la banda y al sello para que me dejaran seguir filmándolos cada tanto durante la gira. Seis meses después, en Noviembre de 1997, Parlophone necesitaba un video para el próximo corte, «No Surprises», y no les habían gustado las ideas que enviaron originalmente los directores, así que como yo estaba a mano, me preguntaron si me gustaría probar. Esta vez estaba dentro de la máquina y sabía lo que funcionaría.

¿Qué ideas previas tenían para el video en ese momento? ¿Fue mayormente tu perspectiva o discutiste con la banda diferentes opciones?
No hubo charlas previas. Para ese momento, la banda ya tenía reputación de tener videos excelentes por lo que como director, podías probar lo que quisieras siempre y cuando fuera excelente.
Cuando llegó el momento de escribir la idea, me resultó muy fácil. Tenía una captura enmarcada de 2001: Odisea del Espacio arriba de mi escritorio (el primer plano de David Bowman en su casco cuando se da cuenta de que HAL enloqueció). Escuché la canción – me enfoqué en la linea de «a job that slowly kills you», miré la foto y me pregunté si podría hacer que una sola toma de primer plano con un hombre en un casco de astronauta fuera interesante por tres minutos y medio. Imágenes que me generaban ansiedad de la televisión durante mi infancia cruzaron por mi cabeza (un escape submarino al estilo de Houdini en Blue Peter, donde los extraterrestres tenían cascos llenos de un líquido verde…) Escribí un libreto preciso y detallado para el video en media hora más o menos. Como dije, fue ridículamente fácil y nunca más me volvió a pasar.

¿Qué te hizo grabar todo en una sola toma?
Nuevamente, la clave está en «a job that slowly kills you»; la tarea era transmitir esa sensación – de los segundos que te matan – tan claramente como fuera posible. Una vez que la base de todo era el terror del agua subiendo en un espacio cerrado, fue claro que funcionaría mejor en tiempo real. Pero era más la idea de «tiempo real» que de «una toma».

¿Cómo encaraste el lado técnico de la filmación?
Lo más importante fue que teníamos un presupuesto decente – 80 mil libras – por lo que pudimos contratar una compañía de efectos especiales que era capaz de diseñar y armar un prototipo de una especie de casco personalizado que se le podía llenar de agua lentamente pero se podía vacíar rápido; y convencer a la compañía de que su talento no se ahogaría. Hay material del detrás de escenas en Meeting People is Easy que muestra cómo se veía todo, pero para ser sintético, usamos una semi esfera Perspex con muchos tubos y desagües, y un sello de goma alrededor del cuello de Thom que él podía operar en caso de emergencia.
Desde el momento en el que escribí la idea, sabía que el agua debía llegar a los labios de Thom en «silent…» y debería drenarse en «…such a pretty house». Eso significaba que tenía que estar sumergido durante casi un minuto y diez segundos. Thom no tenía problemas con esto. Me mostró como podía contener la respiración por un minuto y medio sin problemas. Todo se sentía medio extraño y pensábamos que quizá debíamos hacerlo durar menos de un minuto. El productor del video, Phil Barnes, tuvo una idea genial para lograr esto. Descubrió que una de las cámaras Arriflex de 35mm (la 435 creo) tenía un motor, y se podía emparejar la velocidad de grabación con el tono de una onda de audio sinusoidal. Esto nos permitió variar la velocidad de una sección de «No Surprises» para la reproducción, subir la velocidad de la cámara a cincuenta cuadros por segundo por un período corto y después bajarla nuevamente a veinticinco, manteniendo las voces de Thom en sincronía para el final de la canción. Esto nos redujo el tiempo que Thom debía estar sumergido en veinte segundos.
Todo parecía bien al comienzo. Llegó el día de la grabación, y una vez que Thom estaba preparado y las luces estaban listas y el personal alrededor, comenzamos a rodar y empezó a reproducirse la canción … bueno, era una situación de mucha adrenalina para el cantante y la adrenalina te quita el aliento un poco. A pesar de poder contener la respiración durante un minuto y medio en situaciones más tranquilas, en el set solo pasaban cinco o diez segundos antes de iniciar maniobras de emergencia. El día se transformó en una película de terror. Nuevamente, el material en el documental muestra como sucedió: una tortura repetitiva.
Solo después de usar técnicas que usaría un entrenador americano deportivo («vamos Tommy, probemos con quince segundos … puedes lograrlo … ahora veinte … vamos por veinte Tommy») a cargo del maravillos – ahora difunto – asistente de director Barry Wasserman, pudimos gradualmente a lo largo del día lograr que Thom se relaje lo suficiente como para probar una sola toma. Comenzamos a grabar y Thom lo hizo. Faltaban cinco minutos para que se termine el tiempo que teníamos ese día y para que el personal (bastante caro) pase a cobrar el doble. Hicimos otra toma pero no fue tan buena como la primera (la sonrisa triunfal de Thom cuando logra sobrevivir al ahogo no fue un regalo divino).
Todos nos fuimos a casa con ocho minutos de filmación después de todo un día.

¿Cómo calza todo esto en Meeting People is Easy?¿O fue todo separado?
Se sentía como parte del mismo mundo tanto por la idea de la confrontación entre el mundo tecnológico de ciencia ficción y la imagen del individuo y también en cuanto a la producción: había sido solicitado, producido, financiado y aprobado por la misma gente.
Aparte del material de los conciertos, el documental era una mirada en primer plano a una banda y su reacción a una variedad de situaciones incómodas y modernas de promoción; un retrato del negocio de la música global (justo a punto de entrar en lo digital) como una máquina que procesa talento. El video de «No Surprises» plasma esas ideas en formato de promo, básicamente. Recuerdo una sensación extraña de que sin importar cómo saliera el video, el material de detrás de cámaras funcionaría bien para el documental y le agregaría una capa de metasignificación. Me hizo involucrarme más y no me permitió ser un observador externo.

¿Cómo se enlaza «No Surprises» entonces con lo que querías hacer en general como realizador respecto a estos dos proyectos trabajando en paralelo?
Me fascinó lo documental que puede ser mirar con una cámara fija, por un período determinado a un objeto único y después ver cómo se siente ver ese tiempo de observación y vida al reproducirlo. Simplemente la belleza y las posibilidades de esa unidad cinematográfica tan simple.
El vínculo más directo de «No Suprises» es posiblemente el trabajo que hice en 2012 sobre The Rings of Saturn (Patience: After Sebald) de W.G. Sebald. Aunque la película se filmó mayormente en paisajes de Anglia Oriental, cada toma tiene unos veinte segundos de ver fijamente algo particular. Veinte segundos porque ese es el tiempo que te da una vuelta de rosca al resorte de la cámara Bolex a resorte para hacer una toma. La inexpresiva sensación de que corres contra el tiempo mientras se termina la vuelta de rosca mientras haces la toma se siente como el agua subiendo y bajando en el casco de «No Surprises». Casi una materialización del tiempo y una sensación de algo inexorable y terminal. Patience fue también el último proyecto que realicé con celuloide, y esa sensación de algo completo nuevamente, un período corto de tiempo impreso en una tira de material sin cortar es importante para ambos proyectos.

Publicado originalmente por The Quietus, el 15 de Enero de 2018.
Texto original por Adam Scovell

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