Ed O’Brien acaba de regresar de una caminata en los alrededores de su casa en Gales después de cenar y se conecta a Zoom. «Es una noche muy oscura y muy silenciosa», dice. «Salí a caminar un rato, cuando la luz comienza a apagarse en las sierras galesas». En esta época del año, cuando el invierno se transforma en primavera, el suelo suele estar embarrado constantemente, pero no le importa. «Es algo terrenal; hay sanación en estas tierras», dice.
O’Brien, 57, habla con la misma calma y profundidad que le ha traído a la música de Radiohead por décadas. Como miembro fundador, ha contribuido a clásicos como «Street Spirit (Fade Out)» y «Weird Fishes/Arpeggi», y además de ganarse un lugar en el Salón de la Fama del Rock and Roll, se ganó un lugar en la lista de los mejores guitarristas de todos los tiempos de Rolling Stone, y en los corazones de millones de fans. Pero nunca se abrió tanto como en Blue Morpho, su segundo álbum solista que aparece el próximo 22 de Mayo.
Blue Morpho es técnicamente el segundo álbum que O’Brien lanzó fuera de Radiohead – después de Earth en 2020 y que lanzó bajo el nombre de EOB – pero de muchas maneras, se siente como un nuevo debut por el tono personal y los riesgos creativos tomados. La historia de su creación, de la que habla por primera vez en esta conversación de poco más de una hora, tiene tanta tristeza y renovación en su base. Se sintió feliz con lo que hizo al escuchar el álbum recientemente.
«Se siente honesto, y al final de todo, eso es lo más importante para mí».
Ed O’Brien
O’Brien pasó más de cuatro años creando Blue Morpho, con un comienzo no mucho después de Abril de 2020, cuando lanzó Earth. Mientras el mundo se cerraba y entraba en pánico en las primeras semanas de la pandemia, su familia y él estaban cómodamente aislados en Gales. «Era primavera, verano, y era algo novedoso», dice. Pero un año después, después del segundo aislamiento que la familia pasó en Londres, se sentía desconectado. Se refiere al período que vino después como «una crisis de la mediana edad», o «la noche oscura el alma», repitiendo las palabras del místico español del siglo XVI, San Juan de la Cruz. Cualquiera sea el nombre, queda claro que fue un período doloroso para él. «Caí en una depresión profunda, y fue la primera vez en mi vida que tuve que detenerme», dice francamente. «Me di cuenta que ma había mantenido ocupado, como muchos hacen, para escapar de los fantasmas de mi pasado; en particular los de mi infancia».
O’Brien tenía 17 años cuando, en 1985, formó la banda que se transformaría en Radiohead con cuatro compañeros de escuela en Oxfordshire. A mediados de sus veinte años, eran una de las bandas más grandes del Reino Unido, y su carrera comenzó a acelerarse marcadamente a partir de ese momento. «Desde 1990 o 1991 hasta 2018, cuando paramos de girar y entramos en una pausa, básicamente no paramos nunca», dice. «Esto requiere mucha atención y trabajo, y se vuelve adictivo de cierta manera; pero no es saludable, porque simplemente sigues adelante, y cuando te detienes, de golpe tus fantasmas aparecen».
Con todo el tiempo del mundo en sus manos, se encontró recordando lo que sentía al crecer en la Gran Bretaña de fines de 1970 – la generación que siguió al final de la Segunda Guerra Mundial. «No había terapia para niños; no se hablaba de las emociones», dice. «Mis padres se separaron cuando era pequeño y aunque fue bueno que lo hagan, nadie nos preguntó a mi hermana o a mí cómo nos sentíamos; nadie nos preguntó si estábamos bien».
Años después, en 2021, O’Brien se dio cuenta de que tuvo una vida muy afortunada como miembro de lo que probablemente sea la banda más grande de la era moderna, Radiohead. «Sé que me saqué el boleto dorado; si le dices a mi yo de 14 años que sería parte de una banda con gente increíble y que haríamos este tipo de música … no podés pedir nada mejor. Sin embargo, ¿por qué me sentía vacío?».
Una frase que siempre aparecía en sus libretas de calificaciones y que siempre volvía a su mente era «puede mejorar». «Es genial cuando sos joven, porque te empuja a seguir; como un cohete en tu trasero», dice. «OK, hicimos OK Computer … ¿qué haremos ahora? Band, bang. El problema es que cuando tienes cincuenta, no es sostenible».
Sentado con estos pensamientos y con los meses estirándose infinitamente, se hundió en una tristeza que, en su peor momento, no parecía fuera a despejarse. «Fue bastante duro», dice; «algunos días no quieres levantarte de la cama. Pensé que sería así el resto de mi vida».
No le interesaba la medicación o la terapia tradicional. En lugar de eso, encontró felicidad al trabajar en nueva música sin ningún objetivo en mente; simplemente tocar la guitarra buena parte del día. «Mi terapia era literalmente encerrarme en un cuarto por tres o cuatro horas a la mañana mientras mis hijos estaban haciendo sus deberes escolares y mi esposa estaba trabajando. Estaba en un lugar tan oscuro, pero sabía que tenía que levantarme todos los días, salir y hacer esto», dice.
La otra clave de su recuperación emocional fue volver a entrar en contacto con la naturaleza – un proceso que describe como un «despertar profundo emocional», arraigado en el paisaje ancestral galés. «Sacaba a pasear a Ziggy, nuestro perro por horas; hay muchos lugares con importancia espiritual en estas tierras, ya sean monasterios o abadías, o montañas o cascadas. Estaba atraído a estos lugares, y a través de eso me curé».
Encontró que estos lugares estaban repletos de ecos de Led Zeppelin y Lord of the Rings. «Es sospechoso», dice. «Cuando llegas a estas tierras, puedes escuchar ‘Misty Mountain Hop’, o ‘Stairway [to Heaven]'» – he hecho, el agrega, que Robert Plant vivió en algún momento del otro lado de la montaña más cercana, y que J.R.R. Tolkien solía ir de vacaciones allí. Pensó en Kate Bush, también; comenzó a invitar a su amigo Luke Mullen, tecladista, a su sala de música para ver que pasaba. «Yo en la guitarra, él en el Rhodes. Encendíamos el fuego y simplemente tocábamos e improvisábamos».
De golpe, O’Brien se sintió más liviano, con menos pesos y más conectado. «El desafío más grande, y lo que me pareció más fascinante también y misterioso, es la composición. Te emocionas tanto por algo pequeñito que puedes hacer en la guitarra y de repente escuchas la obra completa … música y magia, cinco letras, y comparten tres de ellas».
Una de las primeras en tomar forma fue «Incantations», el hechizo hermoso y lento que abre Blue Morpho. «Cuando estaba en este lugar oscuro, me sentía como en un laberinto», dice en referencia al mito griego que aparece bastante frecuente en Amnesiac de Radiohead. «Me preguntaba cómo salir de ahí … me sentía como Teseo siguiendo el hilo de Ariadna. El hilo en este caso son las cosas que sientes adentro y no puedes explicar; son movimientos pequeños, porque no podés ver mucho delante tuyo, y tienes que matar al minotauro antes de salir. Quizá eso sea el ego, esta personalidad y los miedos que traes. Tienes que matar a la bestia».
En el groove funky de «Teachers», O’Brien trató de manifestar las sensaciones que sintió en un viaje en psilocibina con amigos cercanos en el Dartmoor National Park de Inglaterra. «Todos los años, pasamos tres días en los bosques y nos sentamos alrededor de una fogata y consumimos hongos», dice. «Tuve una experiencia muy profunda una noche, en la que me levanté y comencé a caminar alejándome de todos. Las cosas que vi; fue casi como si me hubieran quitado la venda de los ojos». Sobre un bajo burbujeante interpretado por Yves Fernandez, O’Brien hace guiño a las líneas que abren el Infierno de Dante: «en medio de mi vida, me he perdido»; «así fue como me sentí», dice ahora; «había perdido el rumbo».
La grabación continuó en Londres en 2022 con el productor Paul Epworth, conocido por su trabajo con Adele, Florence + The Machine y Paul McCartney. Gradualmente, armó una banda con músicos muy destacados en el mundo del jazz, como el guitarrista Dave Okumu y el flautista Shabaka Hutchings – quien le presentó las propiedades calmantes de los instrumentos afinados en 432hz. El compositor estonio Tõnu Kõrvits elaboró arreglos de cuerdas iridiscentes y circulares; Philip Selway tocó la batería en dos canciones. O’Brien se tomó un descanso en la grabación para ayudar a su hijo de 18 años con sus exámenes finales de secundaria, y retomó después de eso. Las mezclas finales de Blue Morpho – que toma su nombre de una especie de mariposa que vio durante su estadía en Brasil a comienzos de la década de 2010 – terminaron hace casi un año.
«Ha sido un hermoso viaje realmente; este álbum ha tomado mucho tiempo, pero no le cambiaría nada, porque hay mucho de mi vida en este álbum y eso le agrega riqueza»
Ed O’Brien
Mientras O’Brien le daba los toques finales a Blue Morpho a comienzos de 2025, el mundo comenzaba a vibrar con los rumores de nueva actividad de su banda. El otoño pasado, esos rumores se hicieron realidad cuando Radiohead se reunió para dar veinte conciertos en cinco ciudades en Europa. Harry Styles habló por muchos cuando dijo recientemente que la atmósfera de alegría que se vivió cuando vio a la banda en Berlin lo empujó a volver a los escenarios.
Los cinco amigos que componen Radiohead se sintieron de la misma forma, dice O’Brien. «Esa gira fue muy muy emotiva, muy profunda. Todos sentimos lo mismo. Nos mirábamos en el escenario y pensábamos ‘esto es sorprendente’. Me siento la persona más afortunada del mundo, y no lo digo por decir».
No siempre estuvo tan agradecido. Después de la última gira de Radiohead, que terminó en el verano de 2018, estaba listo para una pausa de esta vida que vivió toda su adultez. «Estaba harto de Radiohead», dice; «estaba en un lugar en el que no disfrutaba lo que pasaba … no resonaba conmigo más, y quería hacer algo propio … creo que habíamos llegado al final. Nos quedamos sin inspiración». Las sesiones para A Moon Shaped Pool de 2016 fueron difíciles, y había sentido rechazo a la idea de tocar por dos años después de eso. «Los otros decían que querían salir de gira; yo no quería hacerlo, y ellos lo sabían. Pero lo hice y estoy feliz de haberlo hecho. Lo terminamos propiamente», dice.
La larga pausa que vino después fue un territorio desconocido. «Fue un poco atemorizante al comienzo», dice; «creí que la banda había terminado. De hecho, es lo que me decía a mi mismo … pensaba que ya no quería más eso y que necesitaba algo nuevo».
Pero los años que pasó en las sierras galesas y trabajando en Blue Morpho cambiaron su forma de pensar, y en 2024 se reunió con sus compañeros de banda en un estudio en Londres para explorar la idea de una reunión. «No habíamos tocado juntos en seis años; no sabíamos si iba a ser algo bueno, pero la química estuvo ahí desde el comienzo. Creo que siempre supimos que si hay amor entre nosotros, todo fluye desde ahí».
Le pregunto algo que todo el mundo quiere saber desde la reunión: ¿hay más planes de shows? O’Brien contesta sin dudar «definitivamente va a suceder. Lo que vamos a hacer es salir por un continente diferente cada año, y haremos 20 shows cada vez. No más, no menos».
Dice que planean volver a las giras en 2027 («no haremos nada este año, pero algo haremos el año próximo»), y que están analizando paradas en Norteamérica, Sudamérica y Asia/Oceanía. «Queremos darlo todo cada noche», dice al explicar la razón por el límite de 20 shows por gira que funcionó tan bien en Europa. «No queremos sentir que lo hacemos por obligación o solo por hacerlo; tenemos que poder hacerlo. Y ¿sabes qué? ya no somos adolescentes.

Mientras tanto, piensa en cómo presentar Blue Morpho en vivo. No siente que un show directo de rock sea lo mejor para el material, así que está considerando algo más fluido y jazzero, posiblemente junto a colaboradores como Shabaka, cuando estén disponibles. «Estámos soñándolo en este momento», dice.
Tomó años, pero conquistó las dudas que solía tener sobre su trabajo solista. «Me he sentido muy inseguro sobre mis propias composiciones», dice. No resulta sorprendente, viniendo de una banda como Radiohead. «Vienes de este lugar con talento increíble y composiciones sorprendentes, así que la comparación es inevitable», dice. «Pero lo hermoso de este álbum es que simplemente me dejé llevar y no me importó nada; el proceso, lo amé muchísimo». Ahora sonríe; «voy a hacer esto hasta que muera».

Texto original por Simon Vozick-Levinson, publicado en RollingStone, el 16 de Marzo de 2026
