Colin Greenwood – «Transistores trabajando»

Zumbidos, pastoreo de yacs* y masturbación durante la cena del domingo son solo tres de los vagamente relacionados temas que surgieron en la charla que Stuart Clark tuvo con Colin Greenwood, de Radiohead.

Colin (c) Steve Gullick
Colin Greenwood (c) Steve Gullick

Brian Wilson una vez intento decapitar a su hermano Dennis con un platillo; Liam y Noel Gallagher frecuentemente intercambian patadas en el escenario y a Colin y Jonny Greenwood se los ha visto, ehm, ocasionalmente gritándose mutuamente … bastante fuerte.
Serán grandes guitarristas, pero en el área fraternal, los Greenwood dejan un poco que desear.
«¿Qué? ¿nunca escuchaste de la vez que le puse electrodos a los testículos de Jonny en el backstage de Glastonbury?», miente descaradamente Colin, el mayor de los dos, de 27 años. «Creo que a algunas personas en EMI les interesaría que vayamos a un curso de desmanejo de la ira porque la violencia interna en las bandas parece ser la moda ahora. Es una pregunta que nos hacen siempre y siempre me siento un poco culpable cuando les digo que ‘pues no, no hemos enviado a nadie al hospital recientemente’. El problema es que, además de lo normal en una relación de hermanos, lo respeto como persona y como músico. Jonny es un guitarrista excelente y eso compensa todos sus hábitos desagradables».

Dejando de lado lo cómico, basta con leer una entrevista cualquiera con Pearl Jam/Smashing Pumpkins/Hole para darte cuenta de que esa tensión es lo último en el mundo del rock. Radiohead, por otra parte, pertenece a esa época pasada y aburrida en la que estar en una banda exitosa no era sinónimo de vivir un calvario sin salida.

«Repito, han habido entrevistas – particularmente en Estados Unidos – en las que me sentí culpable por no estar al borde de la auto-destrucción», reflexiona el bajista. «Si alguien se siente así de verdad, está bien, puede decirlo, pero hay grupos que usan la mala relación interna como truco de ventas y creo que eso es imperdonablemente frío y potencialmente dañino para la gente que los ve como un modelo a seguir. Nunca le di mucha importancia a esta ‘responsabilidad por los fans’ hasta que comenzamos a recibir cartas en respuesta a ‘Creep‘; algunas eran aterradoras realmente y sé que especialmente a Thom le costó lidiar con eso. Supongo que es porque él escribió las letras».

De hecho, la cara visible de Radiohead confesó que «no quiere exponerse de esa forma nunca más. Recibí cartas de gente esperando la pena de muerte, gente que mató gente, y que responde a las letras de ‘Creep’. Eso me asustó muchísimo».

El desaliento de Yorke al ver que sus pensamientos más íntimos se convirtieron en propiedad pública no se nota en el segundo álbum de la banda, The Bends – un álbum tan lleno de odio hacia uno mismo que uno espera ver críticas negativas en la prensa.
«Mucha de la gente más verdaderamente creativa que conozco se ha desarrollado mucho con un conflicto», continua Greenwood. «Mencionaste a Pearl Jam hace un momento – pues, no creo que Eddie Vedder hubiera podido escribir esas canciones si no tuviera la tensión de un vacío en su vida. Obviamente, no puedo hablar por Thom, pero generalmente dentro de Radiohead hay una falta de confianza y un deseo de ser unos desconocidos. Puede sonar infantil, pero nos hace muy felices poder triunfar sobre la adversidad».

Entre tu, yo y la docena de lectores de Hot Press, ¿qué tan alto da Thom en un medidor de tristeza?
«Si lo mides cuando escribe las letras, seguro un 7 u 8, pero cualquier otro día es una persona muy positiva y optimista. No es fácil – uno pone algo en una canción porque es difícil hablar sobre eso con otra persona, y después la gente espera que puedas hablar al respecto con lujo de detalles con extraños. Como todos, Thom tiene cosas de las que necesita hablar pero eso no quiere decir que intente psicoanalizarse en público».

Corro el riesgo de ser excomulgado del Fan Club de Boyzone preguntando esto, pero hay momentos en The Bends en los que la intensidad visceral de las letras de Yorke muestra la verdadera cara de la música pop actual. Uso la palabra pop deliberadamente porque sin importar que tan oscuro sea el tema a tratar, Radiohead nunca pierde de vista que necesitas un estribillo con el que abrirte paso.

Mientras que la prensa reciente solo emana halagos, hubo un tiempo en el que Greenwood y los suyos recibieron golpes gratuitos; el tipo de cosa que te hace querer dejar todo, irte al Tibet a arriar yacs*. ¿Quizá tenga esto que ver con que los miembros de Radiohead fueron a la universidad y no son gente de clase trabajadora?
«No creo que sea eso particularmente», responde Colin. «La mayoría de la música con guitarras del Reino Unido está hecha por bandas que tienen el dinero para costear los equipos y eso indica que son de clase media. La primera guitarra que tuve la compré yo mismo a los 15 años, pero mi mamá ayudó a Jonny a comprar la suya, y siempre nos daban dinero si necesitábamos cuerdas o reparar el amplificador. Hubiéramos tenido más dominio de la contracultura urbana si hubiéramos hecho lo mismo que Sex Pistols y hubiéramos robado todo, pero no necesitamos hacerlo.
La principal razón, creo, por la que algunos periodistas fueron hostiles hacia nosotros fue porque no encajábamos en lo que querían impulsar en ese momento. No eramos bailables, no eramos políticos y no teníamos mejillas adorables. Podríamos haber desarrollado un complejo de persecución, pero para ser honestos, solo nos impulsó a mostrarles que estaban equivocados».

Tan razonables que molestan, ese es el problema de Radiohead. Después de haber conseguido entrar – seguramente por una aberración del sistema educativo inglés – a Cambridge, Colin se propuso ser elegido para la Oficina de Entretenimiento de su facultad para poder así conseguirle shows a su banda y que le paguen cifras exorbitantes.
«De hecho, hicimos un cover bastante bueno de ‘Pump it Up’ de Elvis Costello», se ríe Greenwood, quien claramente superó el estigma de estar asociado a una banda llamada On a Friday. «Al final de un show vimos parejas teniendo sexo en el césped, y me gustaría pensar que fue por los atributos de seducción de nuestra música pero seguramente se debió a la cantidad de cerveza que habían tomado».

¿Qué pensaba la madre de Colin sobre el hecho de que su hijo abandone el camino profesional para convertirse en un rockero que fuma marihuana y consume ácido?
«No le preocupaba mucho yo porque ya tenía un título de grado pero pensó que nuestro manager era el demonio mismo por llevarse a Jonny durante su primer año en Oxford. Todavía nos reta si decimos muchas groserías en entrevistas, pero en términos generales le gusta la banda y la música. Su tema favorito de Pablo Honey es ‘Thinking About You’, y nunca tuve el coraje de decirle que se trata sobre la masturbación. No es un tema apropiado para sacar durante la cena del domingo».

A menos que haya natillas de crema en el menú. Como soy un maldito bastante vengativo, debo admitir que me dio cierto placer ver a los Mondays, Suede y Wonder Stuff fracasar en Estados Unidos después de cuanto los inflaron en Europa y que Radiohead, exponente menos probable del britpop, haya llegado sin esforzarse mucho al Top20 de Billboard.
«Nadie estaba más sorprendido sobre eso que nosotros», dice Colin. «De verdad pensamos que Pablo Honey era un buen álbum pero solo tenes que retrotraerte a los Smiths o The Jam para darte cuenta que no es eso lo que te hace exitoso en Estados Unidos. De hecho, todo se reduce a tener una canción – como ‘Creep’ – que se diferencia lo suficiente del resto como para capturar la imaginación de la gente y que además la pasan las 24 horas por MTV. Tener otra canción mas o menos buena es útil si querés que te pasen en la radio, pero más allá de eso no importa si el resto del álbum es una mierda».

Después de ver los beneficios económicos que puede traer ser popular en Estados Unidos, hay que darle crédito a Radiohead por el hecho de que The Bends no tiene nada que pueda llamarse «el hijo de Creep».
«Alguien me dijo el otro día ‘debe ser genial no tener que probar nada’ y le respondí que deben estar jodiéndome. Mucha gente ya nos encasilló en un one-hit-wonder y, volviendo a esto de ser los desconocidos, tenemos que probar que se equivocan. Debo felicitar a EMI, porque pensamos que iban a venir al estudio cada cinco minutos preguntándonos por el siguiente ‘Creep’ pero nos dejaron trabajar en paz. Nos criticaron un poco cuando firmamos con ellos al principio porque eran un sello grande y por ende eran enemigos naturales de lo independiente y alternativo. Nos ofrecieron armar un sello propio para parecer independientes pero sentimos que era algo tonto. De hecho, tengo un amigo en una banda que están con Creation y me decía que le encantaría tener el grado de distribución que tenemos nosotros. Eso es lo que importa, hacer llegar el disco a las tiendas para que la gente lo compre».

Desde mi rol de psicólogo del rock, he notado que muchas bandas inglesas que no logran ser exitosas en Estados Unidos entran en una negación – culpan a todos, desde Bill Clinton al Coronel Sanders por su incapacidad de impresionar a las masas con gorras de baseball cuando en realidad es su propia arrogancia lo que hace que no logren triunfar allí.
«Algo que molesta mucho en Estados Unidos es la actitud de esperar que te reciban con alfombra roja solo porque apareciste en Melody Maker la semana pasada. Eso es lo que le pasó a Suede en el 93, aunque para ser justos, no creo que el sello haya ayudado al inflarlos tanto que cualquier cosa que podía pasar después de eso no sería más que un anti-climax.
Hay una ética de trabajo diferente en Estados Unidos. Las bandas están preparadas para salir de gira sin parar por seis meses, y eso es algo que no acostumbramos hacer en el Reino Unido, donde como mucho hacés 20 o 30 shows. Tenés que prepararte psicológicamente para algo así porque no solo te agota física sino también mentalmente. Sin embargo, la pasamos muy bien en Estados Unidos y el viaje al sur de la frontera, a México, fue una de las mejores semanas de mi vida. Ayuda no estar casado o en una relación muy seria; Philip, nuestro baterista, está casado y experimenta síndrome de abstinencia cuando no está con ella».

Perdón por estar secándome esta lágrima del ojo. ¿Qué hace Radiohead para divertirse cuando no están siendo estrellas vestidos con blusas de mujer grandes?
¿Existe otra cosa además de arreglos florales?», contesta serio Greenwood. «Lo mismo que hacés vos probablemente».

Y yo aquí, pensando que era el único que disfrutaba de la diversión bestial de la filatelia.

*yacs son animales que viven en el Tibet, usados para carga, leche y lana.
Texto original por Stuart Clark. Publicado por Hot Press en 1995.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.