Sr. Greenwood, se lo considera uno de los mejores guitarristas de su generación. ¿Lo sigue atrayendo la guitarra, a pesar de los años?
Pues, soy un fan de los instrumentos, más que de la guitarra. Soy consciente de que tocar la guitarra es un poco anticuado, siendo que hay 70 u 80 años de música de guitarra.. es considerada un instrumento tradicional hoy en día, junto al violín, acordeón y todo eso. No hay rebelión en ellos – lo que está bien, pero, por ejemplo, hay ejecutivos que compran guitarras y las cuelgan en sus paredes. Mientras más rápido pierda la imagen, mejor.
¿Por qué?
Porque trato de pensar los instrumentos en términos del color de su sonido más que las connotaciones que trae. Si alguien escucha una guitarra de acero, inmediatamente piensa en música country, y eso me frustra porque quiero pensar en términos del sonido que genera y qué emociones provoca. Cuando veo una guitarra, veo algo icónico que ha sido tocado por décadas, pero más importante es que simplemente son cables atados que atraviesan pastillas y un pedazo físico de madera. Eso es todo. Y pensar los instrumentos de esa forma me ayuda para ver que siempre hay cosas nuevas para hacer con instrumentos antiguos.
Eres bueno encontrando eso. Pienso, por ejemplo, en la versión en vivo de «Burn the Witch» de Radiohead, donde tocas la guitarra con un arco de cello.
Es una especie de fertilización cruzada ¿no? Apenas puedo mantener la afinación en un cello, por lo que hay un poco de identificar tus limitaciones también. También toqué el cello como banjo para la banda sonora de The Power of The Dog, pero si me escuchas tocar el cello con un arco, sería horrible. No está dentro de mis capacidades, pero siempre robo técnicas de una cosa para usarlas en otra todo el tiempo. Uso una púa para tocar violas y violines, copiando el rasgueo y el silenciamiento de cuerdas con tu mano derecha, como en la guitarra… cosas como esas me atraen. Siempre digo que toda tecnología, ya sea un bombo o la última computadora, son solo ideas que alguien tuvo para hacer sonidos, y me emocionan todas ellas.
Aparentemente también tuviste que encarar la instrumentación de manera muy diferente cuando grabaste Junun en 2015
Si, la tarea era tratar de encontrar un balance entre agregar cambios de acordes y cambios de armonía sin arruinar la canción, sin arruinar lo que es genial de la música india. Es una mentalidad muy diferente, porque cosas obvias como acordes mayores o menores, triadas, todas esas cosas a las que estamos acostumbrados, no significan nada en la música india. Se trató de aceptar esas nuevas formas de pensar.
Un proceso de desaprendizaje pero ¿uno agradable?
Si, por supuesto, e inclusive en el nuevo álbum que hicimos, Ranjha, hay momentos que me volvieron loco porque, tu sabes, sentía que había lugar para armonías, pero no. Hay una canción que se llama «Shemesh», escrita en una escala llamada todi, y cuando estaba tratando de componer la parte de guitarra, me senté con Shye y ocasionalmente me decía «no, no podés usar esa nota, no, no está permitida». Es desafiante pero te fuerza a tomar decisiones que no son obvias.
Parece que encaras la creatividad con una mente abierta.
Por supuesto, tienes que tener una mente abierta, pero no demasiado como para que se te caiga el cerebro.
¿Estás más interesado en desafiarte que en tocar perfectamente desde lo técnico?
No lo sé. Me cautiva ver gente que ha desarrollado maestría en su instrumento. Hice una gira con músicos clásicos y todos los días se sentaban juntos por cuatro o cinco horas para ensayar en su cuarto de hotel. Han puesto esa misma dedicación desde la adolescencia. Cuando visité India, por ejemplo, me quedaba mirando a estos músicos pensando en cuan asombroso es que hayan dedicado su vida a estos instrumentos, y ¡qué sonido producían! La dedicación es enorme, en comparación con algunos vagos, como yo, tocando algunos acordes en la guitarra. Es mucho menos impresionante.
¿No te parece que eres bueno en lo que haces?
O sea, a través de repetición. Me siento cómodo tocando la guitarra; siento que lo puedo hacer bastante fluidamente, y es lindo sentirse así, pero prefiero sentirme desafiado tocando algo diferente. Es bueno sentir que algo te cuesta. Me gusta como suena cuando la gente trata de aprender algo a tocando, sintiendo. Es como lo que dijo Tom Waits; le gusta sentarse y tocar algo todos los días, pero tiene que ser algo nuevo. Esto sin embargo es un poco contradictorio, porque odio la idea de que de alguna forma la música es más honesta si se hace desde la ignorancia e ingenuidad. Este escritor americano, Ted Joy, escribió sobre cómo los primeros músicos de jazz recibían halagos por tocar desde el corazón, pero la verdad es que todos podían leer música y comprendían teoría musical profundamente, y si no era así no podrían simplemente entrar a la sala y tocar en sesiones. Miles Davis fue [a la escuela de música] Juilliard; esta gente comprendía todos los aspectos de la teoría musical, pero muchos críticos de ese entonces querían creer que no sabían nada y que simplemente tocaban desde el corazón.
¿Como afecta eso al hecho de que vos tenés formación clásica?
¡Estoy feliz de tener esa formación! me alegra saber sobre armonías asicas y cosas así; lo uso todo el tiempo. Pero a veces, cuando estoy tocando, cuando mis dedos están alto en el mástil, no sé qué notas estoy tocando; no soy tan bueno, por lo que hay algo de ignorancia también. Si tomas «Paranoid Android», en la parte del medio está compuesta como un coral de Bach, algo que aprendí en la escuela; al final está el solo, pero no sé que notas estoy tocando. Toco la guitarra ahí como una especie de instrumento de percusión, como si golpeara la guitarra en realidad. Por eso, siento que ambos lados de mi educación son necesarios.
¿De qué otras maneras estás tratando de expandir tu educación musical? Aparentemente investigas bastante cuando compones para películas, por ejemplo.
Si, o sea, me gusta comenzar una película con una serie de restricciones; por ejemplo, cuando hice Norwegian Wood, quería usar tecnología de la época. Pensé en usar tecnología de los 60s y tratar de encontrar la guitarra adecuada y el grabador de cinta adecuado, e imitar lo que los personajes del libro hubieran hecho. Eso llevó bastante investigación y también impuso muchas restricciones; pero creo que las limitaciones son una buena forma de ser creativo.
El hecho de que la composición para películas sea un trabajo solitario ¿es otro tipo de limitación?
Si, pero también tengo un director genial – y el director, la película, los personajes son todos parte de la «banda» por así decir. Por ejemplo, trabajar con Paul Thomas Anderson ha sido siempre divertido. Le gusta tener la música en un volumen alto en las películas y no corta las canciones … no es común. Soy consciente de que tengo mucha suerte al poder trabajar con él porque creo que componer para películas es difícil para la mayoría de los compositores. Puede ser una pesadilla. Pero para mí, ha sido increíble; definitivamente es diferente a estar en una banda, pero me gusta. Me gusta la tensión de la fecha límite, y el anhelo de que funcione bien.
Publicado por The Talks, en Mayo de 2026. Texto original por Emma Robertson
