28 de octubre de 2026

A mediados de 2003, presencié a Thom Yorke caminando lentamente sobre la maleza en Fifty Acre Wood, a cinco millas al oeste de Bristol. Bajo la supervisión del director Chris Hopewell, estaba grabando escenas para el video de ‘There There’, inspirado en los trabajos de stop-motion de Jan Švankmajer; era el primer corte del sexto álbum de Radiohead.
Hail to the Thief fue el sucesor de los mellizos Kid A y Amnesiac, que cambiaron las reglas y el sonido de la banda y cuyo elongado e intenso proceso de grabación casi rompe la banda. El nuevo álbum, en contraste, había sido grabado con energía, velocidad e iba directo al grano. Tanto que el líder de la banda estaba haciendo – impensadamente – un video pop. «Estoy tratando de convencer a la discográfica de que inviertan en muchos singles y esas cosas», me dijo Yorke cuando hablámos en Oxford ese mes. Hail to the Thief, insistió «es un álbum pop; es muy directo; tiene mucha energía; me encantaría que lo pasen por la radio…solo porque es lo que consumo estos días; no quiero que esté en las bateas, al fondo de una tienda. Me gusta mucho esto; me parece muy bueno. Es música pop», repitió para aclarar dudas.

A mediados de Octubre de 2026, presencié a Thom Yorke dándole indicaciones a un grupo de músicos – que no eran Radiohead – en el estudio de ensayos del Teatro Nacional Juvenil en el norte de Londres; les decía que quería escuchar nuevamente el bajo de «Where I End and You Begin». Alrededor de Thom y de la banda – ubicada en andamios – un grupo de actores trabajaban en sus movimientos bajo la mirada atenta del coreógrafo Steven Hoggett y la directora Christine Jones.
Era el último día de la tercer semana de ensayos externos – una más resta – para Hamlet Hail to the Thief. Este matrimonio musical, teátrico y cinético – también podrías llamarlo mash up – del álbum de Radiohead de 2003 y la obra de teatro de Shakespeare estrenada en 2025 tuvo un breve paso por los estudios Aviva de Manchester y el Royal Shakesperare Company en Stratford-Upon-Avon y ahora se prepara para una residencia de tres meses en Barbican de Londres.
Estuve presente durante los ensayos de la escena 12, liderados por Samuel Blenkin, que vuelve como Hamlet. Bajo el título State of Play, descrito por las notas del libreto como una ‘secuencia física que reemplaza el diálogo. Los actores y las escenas que reemplaza incluye las escenas de sexo entre Gertrude y Claudius con Hamlet como testigo, y crean un arco emocional que van desde «la obra es el objeto» y el «ser o no ser».
La escena está musicalizada por la reversión de Yorke de «Where I End and You Begin», el sexto tema de Hail to the Thief, con voces masculinas y femeninas repitiendo la frase «no habrá más mentiras, te comeré vivo».
Incluso durante los ensayos, con la banda, los actores y el personal sin el vestuario apropiado, el efecto es simplemente cautivante.
Esta es una de las 27 escenas en las que la obra ha sido editada para una duración completa de 90 a 100 minutos, musicalizada por las versiones reorganizadas de Yorke de las canciones del álbum. Como el músico mismo describe Hamlet Hail to the Thief: «se mueve rápidamente. No son cuatro horas. No tiene soliloquios largos donde podés dormirte y despertarte pensando que no te perdiste nada …» se detiene y sonríe … «oh, ¿dije eso?»
De hecho lo hizo, y mucho más, durante una pausa para almorzar en la que hablé de la tercera exhibición del show con Yorke, Jones y Hoggett.

Thom, ¿como se compara este show con la composición de un álbum?
TY: Cuando compones un álbum, esperas que una pieza se mueva de cierta forma, pero cuando [el proceso] se mueve de manera diferente en otra canción, es una complementaridad. O sea que hay un efecto emocional acumulativo. Y esto es un poco como eso … no lo había pensado.
Hay gente involucrada y todo sucede en el escenario. Algunas noches lo primero que hace Hamlet es reir, y uno se pregunta «¿qué? ¿ya?» Ese tipo de cosas; eso afecta la música también. Pero hay algo de egoísmo también. El arco e lo que sea es esto satisface algo en mi mente musical también.

Christine, ¿cómo se origina esta idea?
CJ: Fui a un show del tour Hail to the Thief en 2003, en el Madison Square Garden. Fue la primera vez que vi a Radiohead en vivo, y me sorprendieron; cambió mi ADN. No mucho después, trabajé en una producción de Hamlet como diseñadora. Frecuentemente escribo el texto y escucho música. El concierto había sido recientemente, así que estaba escuchando el álbum y literalmente comencé a escribir letras junto con las palabras del texto. Eso plantó una semilla.
Con el tiempo, esa semilla germinó y continue pensando sobre esto. Y un par de años pasaron hasta que tuve la oportunidad de preguntarle a Thom si querría colaborar en esto. Y eso llevó un poco de tiempo.
TY: ¡te di una respuesta predecible!

Que por supuesto fue «no»… pero después aceptaste, Thom
TY: Al final, si. Llevó cinco años sobreponerme a la presunción de poner estas dos cosas juntas. Este no es mi mundo, así que no me di cuenta – como de muchas otras cosas – que no se trata de rendir homenaje. Esta versión de Hamlet no es una versión definitiva de la obra.
Y mientras más lees sobre estas cosas, más te das cuenta de no hay una versión definitiva de nada. No hay versión definitiva de una obra de Pinter. Por lo que tuve que dar muchas vueltas en mi cabeza hasta que comenzamos a hablar del proyecto.
CJ: En este caso, la sinergia y las similitudes entre la obra y la música son una colisión particularmente fértil. Pero hay algo de todos nosotros – la experiencia de Steven y mía a lo largo de todos estos años, y las experiencias de estar en conciertos de Radiohead, de estar en otros conciertos, y ver cómo todo tiene un efecto en todo.
SH: hay algo también de ver a The Smile en New York el año anterior. Ese concierto fue bastante pícaro, y hablamos brevemente sobre hacer este show en un escenario redondo después de ver ese show. Pero fue la tonalidad de esta banda pícara que continuaba siendo compleja y sofisticada pero nos llevó en un viaje sonoro.
Ver ese show nos hizo cambiar mucho. Tenemos 27 escenas, así que es como un «grandes éxitos»; y creo que es similar a – y perdón por hacer esta analogía Thom – un show sobre Radiohead de The Smile. Alguien llamó a The Smile el primo pícaro de Radiohead, y esto se siente como el primo joven y pícaro de Hamlet. Tiene una naturaleza errante, pero es acelerado y no para de cambiar.

Cuando estabas editando el texto, Christine, para lograr este «grandes éxitos» de Hamlet, ¿trataste de adaptar el texto a canciones individuales, o era algo más libre?
CJ: lo primero que hice fue editar el libreto. Intenté crear lo que llamo una columna vertebral y me enfoqué en las partes que resonaban más. Después de eso, como un ejercicio, me pregunté cómo sería ir desde el comienzo del álbum hasta el final.
Y en esa primera pasada, sentí una especie de conexión temática entre ciertos personajes y ciertas canciones. El nacimiento de la corte era «2+2=5»; la aparición del fantasma era «the Gloaming». Ofelia estaba conectada con «Sail to the Moon»; Rosencrantz y Guildenstern eran «Where I End and You Begin».
Terminamos cambiando mucho de eso … sin embargo, como nos dimos cuenta el otro día, comenzamos con el primer tema y cerramos con el último. Hemos hecho bastantes ajustes y cambiamos el orden de algunas escenas, de algunos temas, pero ese es el marco.

¿Cómo ha sido para tus bailarines, Steven….
SH: Oh, me encanta que los llames bailarines. ¡Te amarán por eso!
… comprender los complicados ritmos de estas canciones?
SH: esa fue una gran pregunta, y me encanta cuando alguien la pregunta – un amigo mío, cuando le dije que ibamos a hacer esto, me preguntó «¿quién necesita esto? ¿Bailando con Radiohead? … y le dije que lo comprendía, y que no me parecía que ni siquiera yo estaría interesado.
… entonces, para dejar todo en claro…
SH: no bailamos las canciones de Radiohead. Lo que hacen es, en un momento, una reconstrucción coreográfica. Es una imitación, está intensificada; pero el resto – y esto lo remarcamos en el cuarto y es por eso que hice el comentario anterior sobre llamarlos bailarines – no es bailar, sino moverse. El segundo que le dices a alguien que baile, suelen hacer cosas extrañas. Sin embargo, si se mueven y es algo intrínseco y tiene una naturaleza cualitativa respecto a lo que piensan o dicen, puedes crear muchísimo material. Por lo que tratamos de no mencionar baile en la sala; solo inhibe.

Cuando nos reunimos en 2003, Thom, cuando el álbum todavía estaba fresco, me insistías que era un álbum pop. ¿Todavía mantenés esa opinión?
TY: [hace muecas] No tengo la más puta idea, ¿sabés? Claramente, he estado pensando que hacía pop desde que comenzamos, por lo que probablemente deba rendirme. Tu te ríes, pero lo digo en serio

Lo otro que me dijiste era que te habías tomado unos «largos seis meses de descanso», y después alguien cercano a ti te preguntó por que no hacer un álbum en el que simplemente se dejen llevar… «solo vayan, sin planes, nada». Y para vos, eso hizo que todo tenga sentido. Esa energía y esa motivación – ¿ves un paralelo de esa energía y motivación aquí?
TY: Todos estábamos de acuerdo con eso, porque habíamos pasado por esto. Kid A fue un proceso larguisimo, tortuoso. Fue divertido, pero todos enloquecimos un poco; o sea, construir tu propio estudio, no tener una fecha límite … y ocho o nueve meses después, Nigel nos llama y nos dice que teníamos que terminar. «Tenemos que terminar lo que sea que sea esto».
Así que si, estábamos yendo en la dirección contraria. Y por eso, no había tiempo de volver y analizar. Algo que deseé hayamos hecho apenas salió … pero es una de esas cosas raras; vas de un extremo al otro.

Pero esa franqueza ¿está ayudando con esta producción? Porque hay una propulsión en estas canciones…
TY: O sea, si … en el sentido de que muchas canciones se prestan a ser reinterpretadas muy fácilmente; a usar diferentes instrumentos, acelerarlas, ralentizarlas … me sorprendió muchísimo.
Mi primera prueba de esto fue cuando hicieron una lectura en New York y me la enviaron. Tentativamente, mientras leía tocaba la guitarra acústica, el piano o ponía instrumentación muy básica, para ver cómo se sentía. Tener esa música bajo esas palabras. Y me di cuenta muy rápidamente que había mucho espacio ahí. Puedo agarrar el riff de Jonny de «2+2=5», lo puedo convertir en algo y llevarlo a donde quiera ir. Tan pronto como entra al sintetizador, es irreconocible.

Christine, ¿puedes contarnos sobre las visuales que diseñaste para el show?
CJ: Trabajé con Brett Banakis y Sadra Tehrani como parte de un colectivo. Cuando comenzamos a pensar en esto, pensamos en quirófanos; y estudios de grabación y escenarios. Me encanta grabar en el estudio; podría pasar todo el día grabando en un estudio.
Incluso al comienzo, no estábamos seguros si la banda y los actores estarían en el mismo espacio; pero queríamos que todos se sientan parte del mismo espacio, haciendo que esto suceda. Luego, con el tiempo, empezamos a pensar en cámaras de aislamiento, espacios confinados.
Más tarde, encontramos este escrito de la NASA sobre cámaras de resonancia acústica. Es un espacio donde hacen pruebas sobre el efecto de ondas sonoras en los objetos. Ponen una nave espacial en el cuarto y la bombardean con sonido. Eso nos pareció una metáfora perfecta para lo que este mundo le hace a Hamlet. Es puesto en este espacio, y es una especie de experimento cruel donde la obra y la música lo traicionan una y otra vez, lo desorientan, le mienten. Un experimento para ver hasta dónde puede soportar un alma antes de quebrarse; este espacio está informado por el sonido.

SH: Nos gustó la idea de cómo los parlantes a veces parecen aterradores. Son enormes, con esos conos. Por supuesto, nos atraen y son negros y podemos verlos en conciertos y nos agradan, pero de hecho, son propensos a ser se considerados un arma.

¿Qué aprendieron en Manchester y Stratford en términos de qué funciona y qué no?
CJ: Una de las cosas interesantes de Manchester fue que era una especie de galpón. Los asientos eran gradas, y se sentía como un concierto.
TY: gradas metálicas. Cuando la gente llegaba al show, se habían tomado tres pintas antes pensando que era un recital. Después se daban cuenta de que no era. Y después corrían al baño durante el soliloquio, por lo que las sillas empezaban a hacer ruido.
CJ: estábamos en este punto medio entre si era un concierto o una obra de teatro. Cuando fuimos al Royal Shakespeare Company, estábamos en un espacio teatral propiamente dicho. Se sentía como una obra de teatro. Ahora, en Barbican, estamos en el punto justo – la arquitectura brutalista, la forma del cuarto … nos damos cuenta de que puede existir en un espacio intermedio. Con suerte, Barbican nos permitirá que sea ambos – un concierto y una obra – en lugar de que sea solo una cosa.

TY: es super íntimo aquí… maldita sea.

Para terminar, Thom. Las reconstrucciones de estos temas, ¿informaron la forma de interpretar en vivo estas canciones en la gira del año pasado?
TY: ¿Esto? ¡no! Imaginate que yo vaya a un ensayo de Radiohead y les diga «hey, la otra banda dio en el clavo con esto…» no, no, ¡no va a pasar!

Texto original por Craig McLean, publicado el 25 de Octubre de 2026 en Wallpaper*.

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