Artistas reflexionan sobre el legado de Kid A

Artículo publicado por Spin Magazine, el 02 de Octubre de 2020.
Texto original por Chris Harris

Amanda Palmer

La primera vez que escuché Radiohead fue en Newbury Comics, en Cambridge. Tenía quizá 20 años, y estaba revisando las bateas cuando vi un disco llamado OK Computer que tenía un cartel manuscrito que decía «tal y tal revista lo consideran el álbum del año», pero yo nunca lo había escuchado nombrar. Lo compré un poco caprichosamente. Lo llevé a casa y me gustó; recién un par de meses después, cuando estaba en la universidad, estaba saliendo con alguien que estaba amaba el álbum. Terminábamos siempre juntos, conociéndonos un poco, teniendo mucho sexo y escuchando OK Computer una y otra vez. Era la banda sonora de nuestra relación, y por eso lo llevo muy dentro; se convirtió en la banda sonora de mi despertar sexual y de mi juventud.
Sentía como si fuera algo prohibido porque me gustaba mucho la música avant-garde y alejada del mainstream, y en ese momento Radiohead parecía pertenecer a todo el mundo. Por eso, sentí como si estuviera rebelándome al reclamarlo, como si dijera «no, está permitido que esto también me pertenezca y voy a tener relaciones sexuales en mi extraña habitación con mi peculiar amante, mientras fumo mis cigarrillos con clavo de olor y está bien que esta música me pertenezca».
La composición es fenomenal, pero la producción te llena el alma. Hay un espectro de compositores, desde los muy literales hasta los extremadamente vagos y metafóricos; las letras de Radiohead están al medio, y las canciones parecen ser un estudio de las posibilidades. Adoro la habilidad de Thom Yorke de ir desde lo extremadamente amplio a lo estrictamente específico en dos segundos. Eso es algo que Leonard Cohen hizo muy bien, y como alguien que compone letras, escuchar Kid A casi como un ejercicio ayuda mucho – como esas letras vienen de cierta paleta y de repente esa paleta se convierte en un frisbee que lanzas por un barranco.

Jonathan Nolan

Para la época que salió OK Computer, había comenzado a molestar a mi hermano y a mi cuñada para que nos mudáramos al sur de California – ellos vivían en Londres en ese momento. Chris me dijo, finalmente, «al carajo con esto, vamos a Los Ángeles y tratemos de hacer películas». Teníamos el Honda viejo de mi papá – yo estaba en D.C. y lo fui a buscar a Chicago. Antes de que comencemos el viaje, estábamos mirando – entre todas las posibilidades – MTV, y comenzó el video de «Paranoid Android». Chris lo miraba y me dice «¿qué mierda es esto?». Le dije «oh, es Radiohead, este es su nuevo álbum ¡es genial!». Partimos ese día y condujimos a Los Ángeles; en el camino le comenté la idea para Memento, y cuando llegamos a destino él escribió el libreto.
El primer contacto que tuve de Kid A fue que Chris se comunicó para ver si podía usar una canción de Radiohead en Memento, pero sus managers o publicistas rechazaron la idea muy amablemente. Lo que argumentaron – que nos decepcionó, pero fue muy emocionante – es que iban a sacar un nuevo álbum y sería algo monumental. A nosotros nos cayó un poco mal pero al mismo tiempo ¡no podíamos esperar para escucharlo!. En lugar de esa canción, usamos una muy buena de David Bowie y esperamos impacientes a que salga Kid A. Cuando salió fui a la vieja tienda Virgin en Sunset Plaza – el día de lanzamiento – y lo compré. Volví a casa, lo puse, me puse auriculares, cerré los ojos y experimenté algo muy cinematográfico y alucinógeno de principio a fin. Tiene algo que te transporta.
Me encantan todos sus álbumes, pero Kid A particularmente, porque me sostuvo creativamente durante un período en el que tuvimos un arranque en falso. Una época en la que teníamos una película terminada pero nadie quería lanzarla porque pensaban que era muy complicada y yo pensaba que no lo íbamos a lograr. Continué escuchando el álbum y comencé a escribir The Prestige y a pensar cuáles serían mis próximos proyectos. Está lleno de belleza y rareza, y te permite sumergirte e imaginar diferentes realidades, diferentes experiencias, diferentes verdades. Tuve el lujo de escuchar ese álbum el año en el que apenas llegaba a pagar mis deudas y comía tacos de 99 centavos de Jack in the Box.

Arlo Parks

La primera vez que escuché a Radiohead fue cuando uno de mis mejores amigos del mundo me hizo escuchar «Creep» en su iPod Nano, sentados en el colectivo volviendo a casa. Recuerdo que eran las 5am cuando escuché Kid A por primera vez; estaba acostada en mi cama – agotada y desvariando un poco. Al escuchar «Idioteque» por primera vez sentí como si saliera de mi cuerpo.
Radiohead tiene una habilidad única para cambiar de forma mientras que crea y mantiene un tono específico e intenso. Kid A es uno de sus experimentos más hermosos e importantes desde lo sonoro. Diría que es la joya del legado de Radiohead.

Taylor Hanson

Kid A fue uno de los primeros álbumes que los solidificó como una banda que se dedica al arte. «Si no lo entendés, lo lamento». Tienen todo: desde el punto de vista de ser aclamados por escribir canciones dentro del género pop (canciones que puedes cantar y que las pasan en la radio), pero al mismo tiempo los respetan como artistas, creadores que hacían cosas sin otro motivo más que la música en si misma. Creo que todo músico sueña con eso; ser capaz de tener ambos es como el logro supremo. Han definido la música de una generación.
Cuando salió Kid A, recuerdo que no lo compré al comienzo pero después me encantó lo que decía sobre la banda, y eso era que necesitaban hacer un álbum que si nadie entendía, no importaba. Hicieron un álbum y lo amaron, y creo que esa es una de las razones por las que tomamos «Optimistic» y la interpretamos en vivo en nuestros shows años después. Creo que es una canción que define el tono y hay un balance entre su estilo pop intrínseco y lo que podíamos aportarle. A fin de cuentas, fue solo una muestra de nuestro respeto a un artista que siempre eligió el arte.

Drew Citron (Beverly, Public Practice)

Mi papá y mi hermano me hicieron escuchar Radiohead por primer vez cuando estaba en la secundaria. No había ningún fan acérrimo de la banda en casa, solo gente que seguía las reseñas y críticas alternativas. Las expectativas con Radiohead quizá se equiparaban a las de Beck o Lauryn Hill, en ese momento.
Para cuando salió Kid A, ya seguíamos a la banda y la producción muy basada en lo electrónico se convirtió en el telón perfecto para muchas noches en vela drogada durante los últimos años de secundaria. Recuerdo «Idioteque» sonando a todo volumen en una pseudo rave que organizamos en el cuarto de un amigo.
Hay muchas bandas en el mundo del rock en las que el ingenio avispado del cantante y su voz reconocible por si sola encaja perfecto con la genialidad fuera de control del guitarrista. Mis ejemplos favoritos serían Blur y Radiohead. Creo que es difícil darle el reconocimiento merecido al talento de todos, pero Radiohead lo logra. Megusta mucho The Bends y OK Computer – tengo debilidad por los estribillos gigantes y melodías atrapantes, y por las guitarras en general. Con cada álbum Radiohead parece abarcar un poco más allá de su zona de confort – o quizá de la de sus oyentes. Kid A es un salto a lo desconocido; se dejaron llevar por las máquinas de ritmo y las estructuras extrañas y eso es algo que admiro.

Sameer Gadhia (Young and the Giant)

Kid A salió cuando tenía 11 años, por lo que la mayoría de la música de Radiohead para mí no tiene cronología más que la que impuse yo. Descubrí OK Computer y lo escuché en un bar donde escuchaban CDs con mi papá, que también se apasionaba por la música en ese momento. Llegamos al bar, nos metimos en la casilla mientras elegíamos los CDs y recuerdo escuchar «Airbag». Esa fue la primera canción que escuché de Radiohead. Me abrió los ojos.
Mi reacción inicial con Kid A fue desconcierto por la idea de que una «banda de rock» hiciera esto. En ese momento, mis opiniones generales de la música (al igual que las de muchos músicos y gente común) era bastante aislada. No tenía mucho contexto histórico. Solo sabía que nunca había escuchado a alguien más tocar así. El álbum se ha convertido en una plantilla sónica para el alternativo moderno: sintetizadores, un Ondes Martenot – cosas que creo en cierto momento de los 90s eran un tabú – se convirtieron en algo omnipresente. Todos usan esos elementos y de cierta forma, siguen tratando de imitar esa sensación.
Siempre digo en forma de broma que si Radiohead, por algún motivo, me ofreciera hacer armonías con Thom Yorke y ser corista, lo aceptaría sin dudar. Los amo como una banda de carrera: han sido capaces de ir contra todos siempre, pero siempre se mantuvieron relevantes y todavía se las arreglan para cambiar su sonido con cada álbum. Es algo emocionante.

Kaye (ex San Fermin)

Radiohead llegó a mi por primera vez a través de un amigo de la escuela, Colin Turner, que estaba obsesionado con ellos y no escuchaba otra cosa. Tenía todos sus álbumes en el auto y nada más – solíamos salir en el auto después de la escuela, escuchándolos y haciendo comentarios nerd. Después del secundario, trabajé como consejera en Burbank, California; hicimos en una caminata de siete millas bajando por una montaña (el campamento estaba en la cima) hasta una playa – como ritual, escuchaba «Treefingers» al bajar. Esos sonidos sintetizados se sentían bien como banda sonora para caminar a través de la bruma, y siempre los asociaré con tener 19.
Kid A es famoso por haber obtenido una calificación perfecta en Pitchfork y un 2 de 10 en Melody Maker. Creo que es un álbum que divide opiniones porque es abstracto y su capacidad para cambiar de forma hace que despierte diferentes cosas intuitivamente en diferentes personas. Para mi, Kid A es la banda sonora de una película de ciencia ficción; es existencialismo adolescente; «Everything in its Right Place» es un himno de iglesia disonante. Leí que Thom Yorke grabó las voces después de terminar la música sacando papeles con frases de un sombrero. La línea entre el azar y lo intencional se borran – como en la vida.

Riley McShane (Allegaeon)

Era el comienzo de 2001, y la vuelta a la escuela se acercaba rápidamente. Mi furia adolescente estaba al máximo y yo me había volcado a música más pesada que estuviera a la par de la agresividad hormonal. Pero con esos cambios de humor enormes típicos de la edad, también sentía mucha tristeza. Un día, después de la escuela, fui a Sam Goody con unos amigos y vi una copia de Kid A en la sección de novedades – y eso que el álbum había salido unos seis meses atrás. Recuerdo el día porque llovía y yo tomé el bus equivocado para volver a casa y tuve que caminar mucho. Cuando llegué estaba empapado, así que fui a mi cuarto y me cambié. Antes de eso puse Kid A en el equipo que tenía en el vestidor. Dejé el CD corriendo mientras me duchaba y cuando salí, me di cuenta de que no había lavado ropa y no tenía ropa limpia. Quizá fue la seguidilla de eventos del día y la caminata bajo la lluvia, sumada a lo impredecible de las emociones adolescentes, pero ese evento fue el último eslabón en una serie que me hizo terminar llorando.
Este ataque de llanto coincidió con «How to Disappear Completely» y tengo un recuerdo muy vívido de estar sentado, con la toalla mojada, llorando y mirando por la ventana de mi cuarto hacia la calle, gris y mojada, con esa canción de fondo. No creo que Kid A haya pasado mucho tiempo fuera del reproductor hasta que dejó de funcionar.
Radiohead sentó las bases para muchas otras bandas que surgieron a fines de los 90 y principios de 2000, y quizá después también. Su audacia para la expresión artística le confirmó a muchos – incluido a mi – que te podés salir del camino musical que tu banda o vos mismo, como músico, te impusiste. En el legado de Radiohead, Kid A representa lo artístico, la experimentación, un gran rango de expresión emocional y, lo más importante, un audaz salto de cabeza a un nuevo mundo.

Stef Johnson (Mise en Scene)

Recuerdo que escuché «Fake Plastic Trees» en la película Clueless cuando era una niña. Era la escena en la que Cher se burla de la música y yo recuerdo pensar que me encantaba la música y no entendía las críticas. Debo decir que me parece que la mayoría de la gente descubre Radiohead a través de otra persona porque sus fans son muy dedicados y comparten su amor por la banda. Y un extra es que los fans son muy buena onda – generalmente bastante abiertos de mente – por lo que sus recomendaciones musicales no pueden fallar.
Recuerdo sentirme confundida por Kid A. Era más joven en ese momento y, en retrospectiva, estaba agradecida de que me trajeran un sonido que me permita poner en duda mis preconcepciones sobre qué era la música nueva y sobre cómo podía sonar Radiohead. Como artista, estoy agradecida por la rotura de límites. Le da permiso a otros para alejarse de lo que ya hicieron, y eso es algo muy importante en el proceso creativo.
Los álbumes de Radiohead son diversos y exploran la instrumentación y diferentes géneros siempre manteniendo el buen gusto y siempre a la cabeza de la música contemporánea. Creo que es por eso que Kid A es importante en su legado; a algunos les gusta por sus elementos jazz, y otros sienten que representa un desvío del sonido fuerte en guitarras previo y una exploración de nuevas tecnologías musicales – y culturales – y nuevos acuerdos sobre quién es Radiohead a comienzos del siglo XXI. Radiohead siempre fueron y serán exploradores y pioneros de la música moderna y Kid A es una gran parte de eso.

Joey Holman (Man on Man, Cool Hand Luke)

Mi primer recuerdo de Radiohead es una presentación en MTV en la que Thom se tira a una pileta después de cantar «Anyone Can Play Guitar». En ese momento, estaba más interesado en el hip-hop, R&B y grunge, por lo que terminé dudando sobre qué debía pensar de esta banda. Estaba en Australia cuando salió Hail to the Thief y lo compré solo por el arte de tapa. Me enamoré de la música y comencé a escuchar las cosas previas en ese momento. Desearía poder decir que soy un fan desde el primer momento con Radiohead, pero creo que no le presté atención hasta no poder apreciar lo que hacían.
Cuando compré Kid A, mi reproductor de CD terminó accidentalmente en modo aleatorio, por lo que la primera canción que escuché fue «Motion Picture Soundtrack», y eso afectó mi primera impresión del álbum. Hasta hoy, es una de mis tres canciones favoritas de ellos. Radiohead le muestra al mundo que el éxito y la curiosidad se pueden encontrar haciendo lo tuyo. No olviden que Kid A salió en el pico de la explosión del pop de los 90s – Christina, Britney, ‘NSYNC, los Backstreet Boys. No parecía haber nada después de eso. Todo el mundo estaba dormido, y llegó Radiohead a cachetearnos y nos dijo que despertáramos. Y lo siguen haciendo todo el tiempo. Cuando piensas que no hay nada nuevo, Radiohead encuentra algo nuevo para hacer.

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