16 de abril de 2026

Cuando Jonny Greenwood no está trabajando, su familia y él viven en Italia. La ironía es que siempre está trabajando. Por eso hoy MOJO lo encuentra en Oxford en una cueva de instrumentos y cachivaches. «Cuando me siento aquí, estoy rodeado de tantas opciones que pueden terminar paralizándome» dice.
El cuarto es una metáfora visual de su carrera. Además de seguir siendo el guitarrista principal de Radiohead y multiinstrumentalista, se ha convertido en un compositor fugitivo y colaborador, con una discografía sustancial a su nombre. Cuando hablamos, en Febrero, acababa de estrenar su Concierto para Violín con la orquesta Hallé en Manchester. No mucho después fue la ceremonia de los Oscars, en la que su score para One Battle After Another recibió su tercera nominación como Mejor Score Original, y es la sexta colaboración con Paul Thomas Anderson. Sin embargo, no asistirá; «fui una vez, para Phantom Thread; fueron tres días de jetlag; no lo recomiendo», dice.
Greenwood prefiere trabajar en algo nuevo. «La mejor forma de aprovechar al máximo es decir que si a todo y después tratar de hacerlo realidad», conjetura. Ha compuesto scores para directores laudeados como Lynne Ramsay, hizo arreglos de cuerdas para Frank Ocean y the Pretenders, trabajó con su héroes, Krzysztof Penderecki, y grabó dos álbumes de música india con Shye Ben Tzur y el Rajasthan Express – incluyendo Ranjha, a lanzarse el 8 de Mayo. Jarak Qaribak, una colaboración transfronteriza de canciones de amor árabes, causó una inesperada tormenta debido a la presencia del músico israelí Dudu Tassa, que escaló a boycotts, cancelaciones de shows y acusaciones de complicidad con al guerra en Gaza. Ya llegaremos a eso.
Y al respecto de lo que solía ser la ocupación principal de Greenwood, Radiohead realizó el año pasado sus primeros shows desde 2018, pero sin nueva música para presentar. Casi cuarenta años desde el día que se unió a la banda de su hermano Colin en Abingdon College, y habiéndose convertido en probablemente uno de los más impredecibles y audaces guitarristas de su generación, los cinco miembros están concentrados en otros proyectos – que incluyen The Smile, la nueva banda de Greenwood junto a Thom Yorke. «No querría darnos demasiado valor, porque solo somos una banda de escuela», dice.
Le han dicho que intimida; «pero, mírame», dice con una sonrisa, anteojos enormes y cabello desaliñado; «¿qué podría darte miedo de mi?». A la distancia, inspira cierta mística: un genio de otro mundo que puede extraer nuevos sonidos de una guitarra, un software o una orquesta. De cerca, es un entusiasmado que no para de hablar y un poco un payaso que en varios pasajes se acusa a sí mismo de ser perezoso, ambicioso, egocéntrico y falsamente modesto. Tiene 54 años, pero es un eterno adolescente, exudando «un deseo ferviente de seguir escribiendo».
Repasar su carrera es, ciertamente, un poco desconcertante. «Tan pronto como comienzas a mirar sobre tus hombros, comienzas a ir lento», dice. «Solo sé que es lo único que quiero hacer. La música es sorprendente. Es lo mejor. No hay nada igual».

¿Puedes describir tu primera experiencia en Rajasthan, en la grabación de Junun en 2015?

Conocí a Shye Ben Tzur hace 15 años y hablamos sobre cómo hacer un álbum con su música sin que sea demasiado reverencial pero respete a lo que le estaba cantando. ¿Cómo grabamos esta música con el mismo espíritu que un álbum de Radiohead? Nigel Godrich aceptó venir a la India y el Maharaja de Jodhpur nos permitió grabar en este sorprendente fuerte. No podia haber pedido algo más perfecto que esto. Paul Thomas Anderson vino y filmó todo para un documental genial. Así se sintió estar ahí exactamente.

¿Cuál es tu rol en los álbumes?

Guitarra, bajo y algo de programación de ritmos. Y hacer que canciones sin acordes tengan acordes y estructuras. La mayoría de las canciones están escritas siguiendo el método clásico indio. No hay acordes – hay un zumbido y hay una melodía. No hay lugar para las armonías occidentales en la música india. Debes desaprender todo.

¿Qué se siente entrar en una sala de ensayos llena de músicos con los que nunca tocaste antes?

Tu reputación te precede y eso usualmente no es algo bueno. Yo simplemente entro con el mismo entusiasmo que siente un niño, espero al menos. Haber tocado en varios recintos para muchísima gente no se siente parte de mí tanto como escuchar y tocar junto a otros músicos. Es lo único que quiero hacer.

¿Cómo difiere Ranjha?

Shye decía que debería sonar como un santuario en el espacio. Lo hicimos en dos o tres semanas en Oxford – tocando todos los días, todo el día. Nos instalamos donde grabé los discos con The Smile y teníamos esa tecnología a mano. Fue realmente interesante verlos tocar instrumentos occidentales con un abordaje muy diferente. Es mucho más interesante que yo tocando la sítara – algo que puede ser terrible (hace una mueca) … me da escalofríos solo pensarlo.

Esta música tiene un enfoque devocional, y has estado escribiendo música para órganos de iglesia antiguos. ¿Estás desarrollando un interés por la música religiosa?

A los británicos nos averguenza discutir seriamente de creencias religiosas. La cultura occidental hoy en día solo habla de Dios en relación a ellos mismos – como cuando agradecen a Dios en ceremonias de premios – pero Shye simplemente canta sobre su amor por lo divino, nunca sobre sí mismo. Personalmente, creo que soy más religioso que espiritual. Cuando era joven, tocaba la viola muy mal y hacíamos música de Bach en iglesias de Abingdon. Eso me educó. Cuando escucho esa música, siento que trata de comunicar algo que es más grande, verdadero y abrumador.

Tus padres ¿estaban interesados en la música?

No era una familia muy musical. Ahora hay chicos en bandas tocando canciones que sus padres conocen y aprueban, lo que es extraño para mí. Mi mamá era de una generación en la que la música con guitarras era terriblemente vista. Cuando venía a ver a Radiohead, me preguntaba si íbamos a sentarlos en mesas. Pero nos apoyó completamente llevándonos a diferentes salas de ensayos en Oxford. Mis padres pusieron una flauta dulce Hohner crema bajo mi almohada como sorpresa cuando tenía seis años, como una sorpresa. Y eso fue todo. No podía creer que podías hacer música con algo.

Seguiste tocando hasta que dejaste la escuela. La flauta dulce ¿está subvalorada?

No te gustaría que arranque con ese tema. En este cuarto en el que estoy, hay quizá cuatro de ellas. Es fácil tocarla, pero difícil de hacerlo bien. Hay una flauta dulce en el estribillo de «The Bends».

¿Cuál era la banda sonora de tu casa?

Supongo que Colin y sus álbumes de New Order a la mañana antes de ir a la escuela. Recuerdo a mi hermana, 10 años mayor, viniendo a casa con el álbum Germfree Adolescents de X-Ray Specs. Colin y yo lo habremos escuchado diez veces al día, por varias semanas, al punto que la hacíamos enojar. Éramos como vampiros – no escuchábamos mucho, pero lo que si escuchábamos, lo dejábamos seco. Cosas copadas como The Fall, the Pixies y Sonic Youth, pero además Kid Creole and the Coconuts, Simon y Garfunkel, Grease. Escuchábamos todo eso con la misma reverencia y emoción. El objetivo siempre fue grabar un álbum. ¿Cómo componían música? ¿Cómo la grababan? esa era la atracción.

¿Cuándo te diste cuenta de que tenías talento para este negocio que es la música?

En gran parte logro aparentar algo que no soy. Creo que si me ves tocar la batería por cinco minutos, piensas que puedo tocar. Pero si me prestas atención por 10 minutos, te darás cuenta que no. Y eso lo hago con muchos instrumentos. Soy bastante limitado pero logro encontrar un espacio en esas limitaciones. En el séptimo año de escuela, hice un examen de viola y reprobé, y eso te dice mucho. Me pasé a la guitarra y pensé que era suficiente, porque soy un poco vago.

Vago parece una palabra muy extraña para alguien tan prolífico. ¿Quizá eres más bien inquieto?

Lo que viene me emociona más. Mi fantasía es pasar por una tienda de instrumentos y poder comprar cualquier instrumento; supongo que me he convertido en el adulto malcriado que tanto soñé.

¿Puedes encontrar algo interesante en cualquier instrumento?

Es una discusión amistosa y permanente que mantengo con Thom. Trato de verlos solo como el sonido que producen pero lamentablemente hay connotaciones al usar un acordeón o una guitarra de cuerdas de nylon, o un órgano Hammond. Y es una pena. Las veo como tecnologías; solo que algunas son más nuevas que otras. La gente sigue escribiendo música nueva e interesante para órganos antiguos y hay cosas terriblemente cliché compuestas con Ableton en laptops.

Conociste a Thom cuando tenías 13 años y él 16. Describe ese primer encuentro.

Había una máquina de ritmos en un pequeño y oloroso cuarto y estábamos desesperados por usarla. Recuerdo estar ahí tocando la batería, o tratando, y Thom vino con un contrabajo y me dijo «toquemos juntos». Creo que trataba de echarme de la banda para poder tocar la batería él mismo. Dijo «toca el contrabajo; es fácil. Simplemente inténtalo». Y de cierta forma tenía razón. Siempre fue la banda de los amigos de Colin. Eran mayores, más grandes e intimidantes. Aun cuando tenemos 50, todavía tenemos esa relación en la que soy el hermano menor molesto. Nunca lo superamos.

Radiohead – u On A Friday en aquellos días – evolucionó inusualmente despacio y en privado. Entre 1988 y 1990, no tocaron en vivo, simplemente ensayaron. ¿Por qué?

Simplemente no intentábamos mesurar lo que hacíamos contra la respuesta de otros. Grabamos canciones en cassettes que luego escuchábamos obsesivamente en casa. Era bastante narcisista en realidad. Puedes decir que viene de la modestia o de la timidez, pero hay algo de una obsesión por ti mismo. No recuerdo desear compartirlo.

Es como el cliché de la música indie, «hacemos música para nosotros, y si alguien más gusta de ella, es un bonus».

(risas) Exacto. Recuerdo pensar que Thom escribía canciones tan buenas como las de Elvis Costello, pero probablemente había alguien así en casa escuela del país. No te das cuenta de que es inusual. Pero en retrospectiva, él era – y sigue siendo – inusual.

Comenzaste en los teclados antes de cambiar por la guitarra, pero nunca pareciste enamorado del mito del héroe de la guitarra.

Las interminables giras de Radiohead me forzaron a tocar la guitarra todo el tiempo, al punto que se siente natural ahora. A veces se siente tonto – bueno, no tonto pero es algo muy tradicional. Spinal Tap siempre está mirando todo lo que haces en una banda, y eso es particularmente cierto con la guitarra.

¿Cómo escribes los solos? ¿Te dejas llevar o los estructuras?

Es una mezcla. Algunas cosas son simplemente tocar la guitarra sin pensar, tratándola como cables en una caja atados al mástil. El aspecto físico es realmente emocionante. Pero al mismo tiempo, me enorgullece comprender teoría musical. Mi mamá me inscribió en clases de teoría musical cuando tenía 10 u 11, completamente pagadas por el gobierno; estaría perdido sin eso.

John McGeoch de Magazine es el guitarrista que más citabas en ese momento ¿por qué él?

Todo el tiempo tenía que esforzarme en recordar su nombre – no por falta de respeto, sino más bien por respeto a Magazine. Cómo está al servicio de las canciones es lo más sorprendente de él. No hay grandilocuencia. No se trata de su identidad fuera de la banda.

Hablas de estar al servicio de la canción pero tu presentación al mundo fue esa interrupción abrupta en «Creep», donde trataste de arruinar una canción hermosa y frágil. ¿Qué te impulsó a eso?

Por mucho tiempo, la llamábamos «la canción de Scott Walker». Supongo que el adolescente nauseabundo en mí la encontraba un poco llorona y quería transformarla. ¡Nada de baladas! Un pedal de distorsión y una guitarra bien alta es algo muy emocionante. Recuerdo a Sean Slade diciendo «es una pena que nadie vaya a escuchar esto, porque es muy bueno».

¿Qué quería decir?

Porque era el primer álbum de una banda sin proyecciones. Pero gracias a una gran cantidad de suerte, la descubrieron. Y aun cuando pasó, todos estábamos ansiosos de decir «si, pero no es lo que quise decir». The Bends es un mucho mejor álbum porque se sintió como si hubiéramos vuelto cinco años en el tiempo, cuando éramos una banda de escuela.

¿Qué pasó después de Pablo Honey?

Supongo que fue como la primera temporada de Blackladder. Te lanzas con una idea a medias que no funciona muy bien, pero después encuentras el rumbo. Puede ser intimidante. Consigues un contrato con un sello y de repente estás en un estudio de grabación con productores de verdad. Es difícil juntar el coraje para decir «queremos hacer las cosas así». Y después volvimos a ser nosotros mismos.

¿Qué haces cuando Thom viene con la idea básica de una nueva canción?

Creo que si Thom fuera Leonard Cohen, querrías que grabe la versión correcta de «Hallelujah». Su versión está bien, pero la canción puede ser muchísimo mejor. Esa es la motivación siempre. Thom acaba de sentarse en el piano y tocó «Pyramid Song»… ¿cómo le haces justicia? ¿cómo la arreglas? ¿cómo no la arruinas?

¿Podrías comentarme sobre alguna canción que hayas originado?

«Idioteque». Le llevé a Thom zapadas de media hora de carácter crudamente exploratorio y él tuvo la paciencia de escucharlos y decirme que había una secuencia de acordes en el medio que pensaba estaban buenos. Tiene muchas reservas de energía y entusiasmo. Él es el que puede venir corriendo a la sala cuando Ed está tocando algo y decir «¡eso suena genial!».

Una canción en proceso, ¿suena siempre terrible?

A veces tienes esa idea y comienzas desde cero nuevamente y seis meses después vuelves a la idea original y te das cuenta de que es mejor. Eso es cierto para la mitad de OK Computer. Regrabamos cosas como «No Surprises» pensando que eran malas. La música comienza a corroer si la escuchas todos los días. Es como leer una oración una y otra vez – comienzas a creer que no tiene sentido.

La gira de OK Computer fue notoriamente difícil para Thom, pero ¿cómo fue para vos?

Me divirtió mucho. Solía estar en mi cama 10 minutos después de bajarnos del escenario, e intentar dormir escuchando audiobooks. Me levantaba temprano a la mañana y pensaba «mierda, estamos en Berlin; esto es genial» Muy poco rockanrolero pero muy sorprendente y emocionante. ¡Que privilegio!

Las sesiones de Kid A también fueron famosamente tensas. ¿Eras uno de los combativos o de los pacificadores?

Mi broma usual era que si yo estaba a cargo, habría dos álbumes más de Radiohead pero la calidad sería 80 o 90%. Siempre votaba por seguir adelante y continuamemnte sacar cosas. Estaba impaciente. Mi rol era decir «vamos, esto está bien ¿Que sigue?». Estoy seguro que mis quejas constantes fue lo que hizo que lancemos OK Computer.

¿Es por esto que necesitaron encarar otros proyectos? ¿el metabolismo de Radiohead no era suficiente para vos?

La música no lanzada me estresa. Hay algo que provoca stress en la idea de algo que no esta terminado. Estoy escribiendo cosas en este momento que pueden terminar siendo canciones de The Smile u otra cosa, y la ansiedad de que eso no suceda no me deja dormir.

En 1991, abandonaste una carrera universitaria en música en Oxford Brookes University cuando Radiohead firmó un contrato con EMI. ¿Ves tu carrera musical como la carrera universitaria que no finalizaste?

Si, creo que es así. La he tomado muy seriamente. En las tres semanas que pasé en la universidad, tenían un Portakabin con algunos Moogs y sintetizadores análogicos. Y uno de los profesores nos hizo escuchar Threnody to the Victims of Hiroshima [de Penderecki]. Siento que agarré esas dos cosa y salí corriendo.

Los compositores que amas – Penderecki, Messiaen, Steve Reich – todavía estaban vivos y seguían trabajando. ¿Fue esa contemporaneidad lo emocionante?

Si, por supuesto. En esos días pensaba que todos eran lo mismo: tenías un disco de Pixies y uno de Messiaen y los dos seguían haciendo música. No quería darle más valor a uno que al otro.

Trabajaste con Penderecki en un álbum y un concierto en 2012 en Polonia. ¿Cómo fue esa experiencia?

Amigable, accesible y muy cercana. Un muy buen tipo. Fuimos a un bar en Cracovia y hablamos de música electrónica mientras tomamos vodka. Le mostré este software que manipula los sonidos, como él manipula las orquestas. Podía leer lo que pensaba – «si, pero las orquestas son mejores». Y tiene razón. Es extraño escuchar a una orquesta haciendo estos sonidos.

No mucho después de Smear, una pieza de orquesta para London Sinfonietta, la BBC Concert Orchestra te nombró compositor residente en 2004. ¿Sentiste síndrome del impostor?

Si, y lo siento seguido, pero se que es una pérdida de mi tiempo y del de los demás. No eres autocrítico, sino más bien te preocupa lo que los demás puedan pensar de ti. Eso no le interesa a la gente que está esperando que la música llegue a las bateas. Clive James dijo una vez que sus primeras composiciones fueron éxitos a medias que lo tentaron a seguir intentando. A veces me siento así. Pienso que algunas cosas son geniales y otras no. Son suficientemente buenas como para hacerte intentar de nuevo.

Paul Thomas Anderson se acercó para There Will Be Blood después de escuchar Popcorn Superhet Receiver con la BBC y la música para Bodysong de 2003. ¿Es cierto que no habías visto ninguna de sus películas?

No había visto Boogie Nights u otras. No soy muy cinéfilo, me averguenza decir. Tengo conversaciones con Paul en las que se refiere a películas y yo simplemente respondo «siiiiiiii, nunca la ví». Simplemente comencé a escribir música sobre los personajes.

¿Sientes que Anderson es un compañero de banda?

Totalmente. Es muy divertido. Soy muy amigo de él. Tiene un sentido del humor muy británico. Se burla de todo. Yo trataba de encontrar la manera de poner una flauta de jazz en The Master y él no paraba de mandarme fotos de Ron Burgundy [de la película the Anchorman]

¡Eso es muy gracioso!

¡No lo es! Es cruel. Casi abusivo diría, como todos sus comentarios. Es una combinación de entusiasmo y tomada de pelo que amo.

Eliges una instrumentación particular para cada score que haces. ¿Es esencial encarar los proyectos con parámetros estrictos?

Todo el tiempo. Suelo escribir la música con un solo método o me limito a ciertos instrumentos o tecnología. The Master está hecho usando uno de los métodos de trasposición de Messiaen, que solo te permite usar ciertas triadas o ciertos acordes.

¿En qué momento los demás proyectos comenzaron a filtrarse en Radiohead?

Comencé a perder el miedo de llamar a otra gente, como por ejemplo la London Contemporary Orchestra, y a escribir arreglos para ellos. Cuando hicimos «Burn the Witch», finalmente tuve el coraje de decir «no grabemos nada de música, solo la batería y la voz, y pongamos las cuerdas primero», en lugar de superponerlas a lo grabado, sin dejar espacio para hacer nada interesante.

The Smile fue una sorpresa en 2022 porque eran Thom y tu en una banda de rock que no era Radiohead. ¿Qué los motivó?

La misma frustración con las ideas sin terminar. Con The Smile tratamos de tocar canciones en una sala pequeña con un baterista. Y trabajar rápido. Radiohead es una banda genial pero las cosas suelen tomar tiempo. Es un poco como filmar una epopeya con muchos actores y escenas. Esto se sintió mucho más liviano. Durante la gira de The Smile no podía parar de pensar que no muchos tienen una segunda oportunidad como esta … Es increíble escribir un montón de ideas nuevas y comenzar desde cero.

Ha pasado una década desde A Moon Shaped Pool ¿Extrañas hacer música con Radiohead?

Si. Es increíble que estemos tocando en vivo nuevamente y que nos sintamos tan bien, y que todos disfrutemos de la compañía de los demás de nuevo. Siempre escuchas otras bandas que se reúnen y tienen todos diferentes managers y diferente gente de sonido. Tenemos una bendición.

¿Hay canciones de Radiohead que no te gustan?

Hay canciones que siento podríamos haber arreglado mejor, pero todos los demás parecen estar conformes. Estaba convencido de que «House of Cards» debía sonar como una canción de Iggy Pop; pero puedo aceptar que eso hubiera arruinado algo hermoso y tierno.

Jarak Qaribak con Dudu Tassa fue un dolor de cabeza político. ¿Cuales eran tus intenciones al encarar el proyecto?

Simplemente grabar estas hermosas canciones de amor árabes. Nosotros tenemos a Ella Fitzgerald y ellos a Umm Kulthum y ambas son igualmente magníficas; era irresistible.

¿Creíste inocentemente que la música podía trascender la política?

(pausa) No quiero implicar valentía en haberlo hecho. Muchos de los músicos árabes fueron muy valientes, y es una tontería que deban serlo. Cuando estábamos grabando y ensayando, nos sentábamos a hablar de música y eso era todo. Pero como todos me siguen diciendo, todo es político.

Tu esposa Sharona y su familia son israelíes. Desde el 7 de Octubre parece que la música, política, familia y amigos han convergido inseparablemente. ¿Fue doloroso?

(suspiro) Supongo que si me detengo a pensar, si. Pero no me detengo a pensar. Lo correcto es tratar de encontrar una nueva canción árabe no muy conocida y encontrar un arreglo para hacerla. Hay otro álbum casi finalizado. Es la primera vez que tenemos un cantante de Irán. Todo lo demás es ruido.

Aparte de esto, nunca tuviste muchos sobresaltos, sin obstáculos mayores.

Por supuesto. Ocasionalmente ha sido un poco solitario. Alguien me dijo en las primeras épocas que una buena vida tiene un triángulo: tu familia, tus amigos y tu carrera, pero no puedes tener los tres. Creo que en mi caso es la familia y la carrera. He comenzado a reconectarme con viejos amigos de la escuela y no ha sido enteramente bueno. No los he visto en 20 años y están comenzando a hablar de pensiones. Sus hijos han crecido y nunca pude conocerlos. Me siento un poco mal por haber ignorado esta parte importante de mi vida en pos de acordes y guitarras. Pero sin embargo, no puedo resistirme.

¿Eres bueno recibiendo halagos?

Tengo presente la letra de Thom para «A Wolf at the Door»: «tómalo por el lado amable / no te creas todo lo dicho». Es la expresión de entusiasmo de la gente y eso es hermoso, pero tomarlo en serio se siente tonto.

¿Qué te preocupa?

Solamente quedarme sin ideas. Supongo que es por eso que no me interesa el pasado y me convenzo de que todavía tengo 20. [más tarde, en un email, Greenwood hace una enmienda]. Pensándolo bien, no me asusta quedarme sin ideas, pero tengo pavor de quedarme sin tiempo para completarlas.

Constantemente te refieres a tu yo más joven. ¿Qué tanto piensas que has cambiado?

siento que he escalado una pequeña montaña y puedo ver un poco más en perspectiva pero todavía hay muchas cosas que no puedo ver y nunca entenderé. Y eso me da ansiedad.

¿Qué tanto puedes pasar sin hacer música?

No puedo. Enloquece a mi esposa. Siempre me amenaza con tirar mis guitarras por la ventana porque las dejo en cualquier lugar. Las vacaciones siempre son arruinadas por escaparme a diferentes cuartos con instrumentos. Pero hay adicciones mucho peores. Así que está bien.

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