Persiguiendo arcoiris

Después de una gestación de cuatro años, In Rainbows suena tanto torturado como triunfante… analizamos la historia detrás del álbum que casi destruyó a la banda y le dio a la industria musical un ataqué cardíaco.

Durante las sesiones quedaron sordos. Se imaginaron a sí mismos como el equipo de Monty Python con guitarras. Lucharon contra el veneno de ratas y contra algo quizá aun más mortal: su propia inseguridad. Pensaron que todo había terminado. Cuatro estudios, dos productores, un sinfín de arreglos y retomas. Cuatro años después de Hail To The Thief, Radiohead está de vuelta con un nuevo álbum que aún ellos admiten tímidamente que los dejó sintiéndose «realmente emocionados y muy orgullosos». Ese álbum es, por supuesto, In Rainbows, el álbum del año para Mojo.

(c) K Westenberg
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Además de haber golpeado a la industria musical con el modelo «paga lo que quieras», este álbum destila la esencia misma de la banda y también logra evitar los clichés y la autocomplacencia. Además, hay ocho nuevos temas en el CD adicional disponible exclusivamente a través del sitio de la banda, que muestran un paisaje aún más amplio. Un paisaje que se va a revelar completamente durante la semana de entrevistas con todos los miembros de la banda en la que contarán el increíble cuento de su renacimiento creativo

«Supongo que esta vez teníamos grandes expectativas», dice descreído Yorke en un cuarto privado lleno de libros en The Old Parsonage (“The Old Parsnip”, como bromea Jonny), un edificio con la atmósfera de una casa de campo en las afueras de la ciudad de Oxford. En la relativa tranquilidad de la ciudad que Thom aun llama casa, el cantante emite un brillo cálido, acentuado por una generosa barba. Está tan relajado que lleva al equipo a dar una vuelta por el centro al final de la entrevista. «Ahí fue donde ejecutaron a varios estudiantes», comenta con un brillo en los ojos, mientras apunta a un sector de Broad Street. De hecho, Thom luce tan joven que encaja perfectamente aquí; lo único que le falta es su bufanda de la escuela

De vuelta en el hotel, Yorke desata la primera de varias carcajadas que contradicen la percepción popular de que es un amargado. Comenzamos hablando de los días difíciles de Hail To The Thief. «Si, sabíamos que era la parte más baja de la curva», asevera luego de una pausa para pensar, «y si, sabíamos que íbamos a continuar. Pero se sintió como si la rama se debilitara, como si pudiéramos caer del árbol en cualquier momento».

Yorke se ríe ahora, pero en retrospectiva Hail To The Thief casi los destruye. De hecho nadie podría haber previsto el choque cuando, en Julio de 2002, la banda salió de gira por dos meses para probar el material en vivo antes de viajar a Los Ángeles en Septiembre; allí sentaron en dos semanas las bases para todo el álbum. «Era más bien una reacción a las prolongadas sesiones de Kid A«, comenta Philip Selway, refiriéndose a los tres años que les tomó terminar el sucesor para OK Computer. «Pero también la respuesta a la emoción que nos provocaba tocar el material de Kid A en vivo. Siempre quisimos capturar eso en un álbum»

Hasta cierto punto, funcionó. El guitarrista Ed O’Brien resaltó la energía del álbum al ser lanzado, Yorke recuerda como lloró cuando escuchó por primera vez la mezcla final de «There There». La banda comprobó que podían arreglárselas sin recluirse durante cuatro años en una casa para inspirarse – como habían hecho con OK Computer y Kid A. pero a pesar de su brillo intermitente (y «There There» realmente suena como la cima del proceso) y el éxito comercial inicial, Hail To The Thief fue solamente un acuerdo temporal que estaba lejos de ser una solución final.

«Deberíamos haberlo acortado a 10 canciones, y así hubiera sido realmente un buen álbum», comenta Ed. «Cuando estábamos trabajando en In Rainbows, me di cuenta de que estábamos haciendo algo realmente atrapante, que emocionaba la gente nuevamente. No creo que Hail To The Thief haya logrado eso. Creo que perdimos a algunas personas en algunos temas y eso arruinó el efecto».
Colin Greenwood lo sintió desde el comienzo. «Había tres o cuatro temas que no quería que estén allí, porque pensé que algunas ideas no estaban terminadas. Por ejemplo «The Gloaming». Lo tocábamos en vivo y era bueno. Mi hermano sampleaba los demás instrumentos, los cortaba, y los devolvía a la mezcla. Era muy emocionante, como un show en vivo de un DJ, y Thom sabía cómo interpretarlo. Pero no era lo mismo en el estudio. Para mí, Hail To The Thief fue algo que no nos dejaba avanzar».
Sentados en la tranquilidad del – probablemente último – club privado de caballeros al estilo londinense, sobre la librería IQ, el guitarrista Jonny Greenwood quizá sea el más impaciente miembro de la banda. «Tiene la paciencia de un insecto», comenta Yorke. Jonny también admite que Hail To The Thief tenía algunas canciones de más. «Tratamos de hacer que la gente decía que éramos buenos haciendo. Pero fue bueno para nuestras cabezas; para nosotros fue bueno hacer un disco que surgió de tocar en vivo».

(c) K Westenberg
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Si la sospecha de que el disco no estaba a la altura de la banda no los separó, un año de gira casi lo logra. Luego de una corta gira por Japón y Australia en Abril de 2004, la banda se dedicó a sus respectivas familias. «Era el momento justo para tomar un descanso», comentó Philip. «Todavía deseábamos hacer música juntos, pero nos dimos cuenta de que otros aspectos de nuestras vidas estaban siendo ignorados. Y haber finalizado nuestro contrato con EMI nos dio una buena perspectiva para mirar hacia atrás y ver lo que habíamos conseguido como banda».

Cualquier sugerencia de que este descanso natural encubría otra cosa es rechazada por Ed. el miembro más relajado de la banda es también el que menos respeta lo pautado al hablar. «No, no creí que la banda fuera disolverse. No estaba atemorizado. O sea, si todo termina, es sólo una puta banda». Pero también es una forma de vivir, «claro es un estilo de vida, y uno muy bueno, pero todos tenemos lindas casas. No vamos a morir de hambre siempre hay otras cosas que uno puede hacer. Pero nunca me preocupó. Algo que aprendimos de esta situación es a enfrentar las cosas».
Aprendieron a enfrentar cosas, pero no a recibir cumplidos. Al mencionar que Nick Kent comentaba en 2001 que Radiohead era «la banda más importante del mundo», hacen de cuenta que no escucharon lo que dijiste. Eso es prueba, si se necesita más, de que se consideran los mejores jueces de su propio trabajo… y quizá, de una modestia anticuada. ¿Querés ver a Thom Yorke alterado? Desliza un “lo mejor que han hecho” casual y mirá como reacciona. “Esperá a ver las fotos de la caja especial”, suelta; “ahí te vas a preguntar si es así como luce alguien que está haciendo lo mejor que ha hecho”. El equipo le recuerda una foto publicada en Dead Air Space que acompaño el anuncio del lanzamiento del álbum el 1 de Octubre de 2007. En la misma, Thom, Ed y Jonny tomaban té y parecían inmensamente felices. «OK, ese fue un buen momento», admite Thom. «También suceden esos».
Momentos buenos, a veces magníficos, han asediado a Radiohead durante su carrera de 15 años. «Creep», el simple de 1992 – el destacado en Pablo Honey, que de otra forma sería un debut mediocre de rock indie – se convirtió en un himno para la población alternativa, al punto que la banda dejó de tocarlo en vivo. En 1995, The Bends marcó un paso gigante hacia adelante, gracias a la madurez del material, sus arreglos más sofisticados y la experiencia dentro del estudio. Luego, OK Computer confirmó la posición de la banda, ganándose – con cierta justificación – el título de «Pink Floyd de los 90». Si ignoramos los rizos rubios de Yorke en los primeros días, la banda se mantuvo relativamente anónima y parecían escapar a las tentaciones típicas del estilo de vida del rock para profesar un enfoque más planeado y mórbidamente serio a la hora de componer. Oh, y no olvidemos que Radiohead vienen de Oxford, mientras que Pink Floyd viene de Cambridge.

A pesar de que el género se ha rehabilitado, la acusación de “progresivo” se convirtió en la forma de asustar a la banda, especialmente cuando se mezclaban en la manada del britpop, donde los himnos con sabor a viejo injertaban elementos de Revolver de The Beatles en la satisfacción simple de Loaded Man. Cuando los acusaron de ser una “debilucha vergüenza de banda de rock” en sus comienzos, se pusieron recios; reaccionaron nuevamente de manera instintiva y, evadiendo la consagración popular de OK Computer como el mejor álbum de la historia, dieron un volantazo que los llevó a buscar otros rumbos. Casi tres años después, volvieron con dos álbumes de rock hechos en computadora, el sorprendentemente tenso Kid A (2000) y su gemelo perturbado, Amnesiac (2001).
El puntapié para esta inmersión en la electrónica lo dio Thom. Al principio se dudaba de que toda la banda guste tanto como él de los ritmos fracturados y las texturas minimalistas que había descubierto luego de comprar el catálogo de Warp Records. Mientras Ed trataba de encontrar melodías, Philip se preguntaba si los ritmos computarizados lo dejarían sin trabajo. Así nació Hail to the Thief – un ejercicio de unificación cuyo efecto, como hemos visto, puso en riesgo la unidad que la banda ha mantenido durante casi 20 años. Y le dio pie a un álbum solista de Thom.

«Donde sea que vayas, Thom siempre tendrá los auriculares puestos y enchufados a su laptop», dice Jonny. «Lo hace desde hace mucho tiempo, y lo sigue haciendo. Ayer lo hizo en el viaje desde Londres hasta aquí. Es su forma de ser. Siempre anotando cosas …».
Si bien Radiohead es una banda con todas las letras, en la que los cinco músicos contribuyen al sonido y carácter general, es Yorke el que tiene más peso. Desde el principio, sus demos son los que forman la base de cada álbum de la banda, principalmente por qué le resulta imposible desconectarse. Asegura de que ha estado «entrenando» para cambiar eso. «Deberías hablar con mi señora – disculpa, con Rachel … odia que la llame así – para ver si ha funcionado», sonríe. «Es cierto: constantemente cargo pedazos de papeles en mis bolsillos, reversos de sobres, anotadores. Pero ¿sabes qué? 95 por ciento de eso es desechado».
The Eraser, el disco solista de Yorke lanzado en 2006, funcionó como una válvula de escape para su creatividad. A pesar de la analogía de la rama, en ningún momento se sugirió que abandonaría la banda. The Eraser era un anhelo que debía ser satisfecho. El álbum es una mezcla de texturas bailables y canciones de piano que a medida que las escuchas te gustan más. «Muy buen disco, impresionantes voces», alienta Jonny. «Tenía que quitarse este peso de encima, y todos estamos muy felices de que lo haya hecho. Se volvería loco si cada vez que escribe un tema lo tenemos que aprobar todos. La combinación de él, Nigel Godrich y unos cuantos meses pareció haber desbloqueado todo».
El mismo Yorke aprecia la experiencia. «De hecho, aprendí algo de todo eso. Me hizo darme cuenta de que me emociona más todo lo que hago en la computadora porque puedo escuchar cómo lo voy a cantar. Pero a menos de que ponga una voz, es difícil esperar que alguien más entienda qué carajos está sucediendo. Por ejemplo, estaba escuchando fragmentos de «Black Swan»… seis minutos de sonidos inconexos mayormente, y la expresión de Nigel parecía decir ‘demonios, no me interesa nada de esto’. Le digo que estuve trabajando durante mucho tiempo en esto, que me parece grandioso, y él responde ‘no, no lo es’. Pero tan pronto como le pongo voz, cambió de opinión. Me recordó cuán importante es la voz».
Y esta revelación, como todo lo demás, sería útil para la banda durante dos largos, fríos inviernos y un largo verano de giras en medio del cual In Rainbows tomaría forma.

Según Jonny, sus trabajos solistas – dos bandas sonoras: Bodysong y There Will Be Blood, así como su trabajo como compositor residente de la BBC – no son tan útiles para la banda. «Ehm, no creo que haya hecho un álbum solista», esgrime. «Hice música para una película, lo cual es distinto a componer 50 minutos de música con tu nombre en la tapa y esperar que todo el mundo lo oiga. Eso no me interesa en absoluto. Si es que aprendí algo, supongo que es a no temer pedirle a un violinista que haga tal o cual cosa…». Y un escalofriante gusto por el dub. «Pasé seis meses escuchando dub todo el día. Mi esposa aún no me lo perdona».

El resto se mantuvo alejado del ojo público pero no de las influencias. Ed se regocijo con Rip It Up and Start Again, el extenso viaje de Simon Reynolds por el punk, que para él era liberador. «Eso consolidó muchas de mis inseguridades y aburrimiento que sentía por la música. Me di cuenta de que vengo de ahí y eso es lo que todavía me mueve. Tiene melodías, es pegadizo, es sobre hacer las cosas en una forma diferente, y no tienes que esforzarte tanto para eso…».
Mientras tanto, Colin siguió alimentando sus eclécticos gustos musicales, oyendo a DJ Surgeon, alentando a los fans a escuchar a Clinic, y aprendiendo mucho del trabajo de McCartney y James Jamerson. Philip participó junto a Jonny en la banda de ficción que aparece en Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Hasta ahora, cada uno por su lado.

Mediados de febrero del 2005: después de dos años de haber terminado Hail To The Thief, Radiohead se reagrupó en su estudio de Oxfordshire. Inicialmente, el ambiente parecía favorable, musicalmente hablando. En Marzo, Jonny hablaba entusiasmado de las «buenas canciones» y las energías renovadas dentro de la banda. También comentó que los ensayos habían sido «divertidos».
Ed: «cuando Thom llegó con los nuevos temas y las letras, fue la primera vez en la que me sentía atrapado con las letras. Pensé ‘son grandiosas, me emocionan, estas letras fueron escritas por alguien interesado en las pequeñas cosas. Eso era emocionante'». Aunque nadie lo reconoce como algo tan simple como un plan, Ed probablemente esté expresando el inconsciente colectivo de la banda cuando dice «creo que a fin de cuentas, estábamos buscando 10 u 11 canciones, algo que formara un trabajo compacto, sin excedentes».

Ocho meses después, el 21 de Octubre, Thom publicaba en Dead Air Space un mensaje; era el primero de muchos ansiosas reportes que escribiría durante los siguientes dos años y que darían una buena muestra de la agonía en la que se convirtió el proceso de creación de In Rainbows. Menos de dos meses después, Yorke había regresado luego de otra difícil sesión de dos semanas. Esta vez, su humor había cambiado significativamente: «nos separamos. Todo es malo. Estamos agotados, destruidos».
«Tenemos la idea de que todo se podría terminar mañana. Pero también era una pena, especialmente porque a pesar de las idas y venidas, la esencia de estos temas era realmente buena», admite Ed.
«Fue difícil volver, y el hecho de que las cosas se estancaran durante mucho tiempo no lo hizo más fácil. Las cosas no se calmaron hasta que comenzamos a sentir que teníamos algo con el impacto emocional que esperábamos lograr», comentó Yorke.
Colin: «supongo que estábamos pagando el precio por no habernos comprometido en Hail To The Thief. A medida que el proyecto progresaba, nos dimos cuenta que ningún atajo era emocionante».

(c) K Westenberg
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La emoción inicial de Febrero de 2005 pronto desapareció. Meses de ensayos, seguidos por un intento de grabar el material por su cuenta, contribuyó al debilitamiento y la duda. «Atravesamos una gran crisis en la confianza durante la grabación del álbum», reconoce Colin, con una expresión de incomodidad al recordar la experiencia. «Fue bastante… terrible… realmente». Este tipo no bromea. Al igual que su hermano, Colin recarga energías al tocar en vivo con la banda. El momento más feliz que recuerda de todo el proceso fue «cuando ensayamos en nuestro viejo depósito de manzanas; un cuarto enorme, que hacía que todo suene enorme y robusto». No duró por mucho. La mayor parte de los próximos dos años y medio los pasarían en el estudio.

En retrospectiva, el problema es recurrente y simple. Radiohead, una banda formada por cinco piezas, desea hacer música que no se ate a las limitaciones del género que eligen. Pero el moverse fuera de los parámetros, por momentos dentro de terrenos inesperados, a veces sólo termina en un frustrante proceso de decantamiento. «En el cuarto de ensayos, generalmente las cosas suenan comunes», asevera Philip. «El truco es apegarte a eso porque, al final, llegarás a un punto mucho mejor. También deberás estar preparado para desechar todo».
Y así fue. en Diciembre de 2005, le pidieron a Mark Stent que los ayude con el material que habían grabado y archivado. «Escuchó todo el material que habíamos estado produciendo por nuestra cuenta. No eran demos; habían sido grabados en un estudio durante el otoño 2005, y él dijo ‘no suena suficientemente bien'».
Stent, conocido por mezclar a Björk, U2 y Massive Attack, se encargó de la producción de las sesiones entre Febrero y Abril de 2006. Las primeras versiones de «Nude», «Bodysnatchers» y «Weird Fishes/Arpeggi» estaban entre los temas que trabajaron, pero él no se quedó por mucho en el estudio. «Realmente no íbamos hacia ningún lado», comenta Ed. «pero fue bueno para nosotros porque galvanizó todo el proceso», agrega Philip. «No habíamos logrado eso hasta ese punto». Thom no estaba feliz. «Me estaba enloqueciendo. Escribiendo muchísimo, trabajando en partes, perdiendo la cordura», publicó en Dead Air Space.

A pesar de la frustración del cantante, esta primera fase preparatoria en la grabación de In Rainbows desembocó en una gira por Europa y Estados Unidos durante Mayo y Junio de 2006, forzándolos a concentrarse en el material nuevo. «Eso nos llevó a la siguiente fase, porque si quieres tocar nuevos temas en vivo, debes pensar en algunos arreglos», comentó Philip.
1ro de Mayo de 2006. Mientras Thom y Jonny tocaban en un show de caridad para The Big Ask en Camden, el productor Nigel los veía desde el público. Godrich, que trabaja con la banda desde 1994 y ha coproducido todos los álbumes desde OK Computer, fue lo primero que la banda descartó para poder salir de lo que Colin llamaba «la zona segura». Su regreso tomaría otros tres meses. Para Septiembre del 2006, comenta Philip, «nos habíamos preparado suficiente para comenzar nuevamente con el proceso de grabación».
«Todo comenzó a tomar forma cuando Nigel volvió a trabajar con nosotros», asegura Colin, «porque él es alguien con quien debemos ser responsables. Antes de su regreso, eso era poco probable».
Los cinco miembros consideran muy importante a Godrich. «Es alguien que, cuando tenía seis años, construía consolas de mezcla con potes de yogur y lapiceras», bromea Jonny. La paciencia, aplomo, e interés obsesivo por la música de Godrich lo convierte en un aliado ideal para Thom. «Yo puedo trabajar en algo durante mucho, mucho, mucho, mucho tiempo, hasta que en algún momento, me doy cuenta de que estuve tocando los mismos acordes durante dos horas. Nigel tiene aun más paciencia. Tenemos eso en común, y eso es parte de la dinámica de la banda», comenta Thom.

En un intento por mediar la puja de las tensiones y del retorno de Nigel al estudio, en Octubre de 2006, se dirigieron a una mansión – Tottenham House – en las afueras de Marlborough, Wiltshire. A pesar de todo, trabajar en una mansión funcionó para OK Computer y Kid A.
«Era literalmente un sucucho en el campo; una vieja casa de campo, enorme, deteriorada, con un gran espacio al frente que era impresionante. La mansión nunca funcionó correctamente. El mantenimiento era muy caro, y Stanley, quien hace nuestras tapas, decía que la alineación con otros puntos de interés no era muy prometedor», bromeaba Ed.

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Durante su estadía de tres semanas, la banda ocupó unos cuantos cuartos, evitó tener contacto con el veneno de ratas, hacían fogatas por las noches, y grabaron la base de «Jigsaw Falling Into Place» y una violenta versión de «Bodysnatchers», las que terminaron en el álbum. «Definitivamente se siente la atmósfera del lugar en esos temas. Grabamos muchas cosas allí, y tres o cuatro canciones sobrevivieron, pero ‘Bodysnatchers’ es el único tema grabado en vivo donde todos tocamos juntos», comenta Thom.
Según Colin, la atmósfera encantada de la mansión se coló en otras partes del disco. «Nigel grabó los sonidos de la casa y luego los usó en la mezcla, como por ejemplo en el eco de la voz de ‘House of Cards’. Su computadora es como una caja de sonidos. Puede tomar cualquier sonido, sin importar donde los grabó, y meterlo en otro track que grabamos en otro lado. Sorprendente».

La banda se reuniría por segunda vez antes de Navidad en las afueras de Somerset, en Halswell House, aunque esta sesión no fue tan productiva. «Estábamos lejos y extrañábamos a nuestras familias; no pasamos mucho allí, y después, en año nuevo, comenzamos a grabar en nuestro propio estudio», comentó Colin.

Para ese entonces, la banda ya había tenido varias sesiones en el estudio Hospital de Godrich en Covent Garden, Londres. Allí, en Diciembre de 2006, Thom comenzó a sentir que progresaban. «Estábamos buscando algo que nos impactara, a nivel emocional, y eso sucedió cuando hicimos ‘Videotape’; casi me echan del estudio por tener una influencia negativa. Stanley y yo habíamos vuelto un poco borrachos a las 11 de la noche y Jonny y Nigel habían estado trabajando en algo, que al escucharlo nos hizo llorar. Me pareció sorprendente. Habían sacado todo el lastre que yo no veía, y lo que quedó era puro sentimiento».
En contraste total con las guitarras incendiarias de «Bodysnatchers», «Videotape» es cautivante por su mórbida simpleza mágica, y en el centro de todo está la voz de Thom. Esto marcó el ritmo para mucho de lo que seguiría en el proceso.
Para otros, sin embargo, las voces de Thom en «Nude», otro tema principal, son las mejores. «10 años atrás, cuando el tema nació, no me gustaba cantarlo porque era muy femenino, muy alto», comenta Thom. «Me hacía sentir incómodo. Ahora lo disfruto exactamente por esa misma razón – porque es un poco incómodo, un poco fuera de mi rango, y es realmente difícil hacerlo. Y eso me produce cosas…».

La confianza que recuperó Thom en su voz puede ser también una manifestación de los cambios en sus hábitos creativos. La persona que alguna vez se quejó de estar inmerso en un «ruido mental» ha cambiado. «Ahora puedo desconectarme mientras que hace cinco o seis años atrás, me resultaba imposible. Nunca me desconectaba». Este ruido mental, asevera «ha afectado el material. Una de las razones por las que este disco dio frutos para mí es porque traté de reducir la cantidad de trabajo que realizaba. Además, ahora soy padre, y no puedo pasar toda una tarde frente al piano; ahora debo enfocarme más cuando trabajo». Pero el inseguro en él nunca está convencido de sus propias razones. «Mmmh, no estoy seguro de que sea cierto. Quizás sean todas patrañas».
La aspiración de encontrar la pureza en la expresión es evidente en la mayoría de In Rainbows – desde la producción espaciosa, despojada de algunos temas hasta las letras que parecen ser más impresionistas, pero obviamente más personales. Yorke hace un gesto. «¿En serio?, bueno, ‘Reckoner’ se acerca bastante a lo que decís. Trato de buscar las cosas que perduran, y eso sucedió varias veces mientras grabábamos. Trato de que todo sea automático, de probar cualquier cosa que surja y no censurar».
Sin lugar a duda, Thom está tratando de encontrar una nueva metodología creativa. «Mientras más comprendes el presente, es más probable que lo que escribes sea bueno. Especialmente en esta maldita ciudad, donde la mayoría pasa demasiado tiempo en sus escritorios, pensando excesivamente cada palabra, que ni siquiera es escucha. La gente es obsesiva en esta ciudad y el trabajo se convierte en un fin en sí mismo», comenta Thom. Considerando los tres años de gestación del álbum, y la política de «sin esfuerzo no hay ganancia», estas palabras resultan sorprendentes. «No tiene sentido escribir notas, notas, y más notas. El polo opuesto de esto es Michael Stipe, que se inmiscuye en la gente a su alrededor y en sus vidas, y es allí donde se inspira. Yo no soy así, pero comprendo perfectamente por qué lo hace. Neil Young asegura que una vez que escribe una letra no la vuelve a tocar. Dice que si lo hace, las empeora. Pero por Dios, eso me asusta. Por ejemplo, ‘Faust Arp’ es exactamente lo opuesto a eso; hojas y hojas y hojas y hojas, hasta que, eventualmente, algo bueno queda».

(c) K Westenberg
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Cualquiera sea su método, los colegas de Thom sienten que está inspirado. «Soy afortunado porque estoy trabajando con un compositor al que considero un par de todos estos grandes compositores», dice Colin. «Y su forma de cantar, su fraseo, y su manejo del tiempo son sublimes. Escuchalo cantar ‘Nude’ o ’15 Step’. No conozco nadie más que lo haga de esa forma, tan instintivamente, y sin fallar».
Pero Yorke no está solo al doblar la apuesta. Philip y Colin son sin duda la sección rítmica más creativa del género. El multi instrumentalista Jonny trae consigo la inspiración clásica, como por ejemplo el Celeste en «Weird Fishes/Arpeggi» y en «Go Slowly», así como los arreglos de cuerdas en «Faust Arp» y «Weird Fishes/Arpeggi».
Como siempre, quizás sea Ed el único en admitir que el éxito del proyecto fue crucial para la supervivencia de la banda. «Uno de mis lemas durante todo el proceso fue ‘esta es la última vez que hago esto. Nunca más lograré juntar la energía necesaria para hacer esto otra vez. Por eso voy a dar lo máximo de mi’. Creo que todos se sintieron igual; que esta podía ser la última vez. Realmente creía eso».
Ed también reveló un deseo oculto de confirmar el lugar de la banda la historia. «Nunca sentí que éramos una de las grandes bandas, en la cima junto a The Smiths o R.E.M.. Desde mi punto de vista, hemos hecho tres grandes álbumes: The Bends, OK Computer y Kid A. Necesitábamos uno más para confirmarlo».

Enero de 2007. Luego de perseguir sus propias sombras durante dos años, la banda se reunió nuevamente en su refugio de Oxfordshire. «Cuando volvimos a nuestro estudio, volvimos a grabar muchas de las canciones, pero fue en ese período cuando todo tomó forma», comenta Colin.
A pesar de luchar con ciertas canciones, una que se benefició con la renovación fue el tema de apertura, «15 Step». «La versión original surgió al unir pedazos en la computadora, y estábamos satisfechos con eso. Después tuvimos que trabajar en cómo tocarlo en vivo y el tema se volvió transformar. Necesitábamos ir tan lejos como podíamos. Siempre buscamos salirnos de la ‘zona de seguridad'», comenta Thom

Como todo aquel que alguna vez cantó «No Surprises» o «Karma Police» sabe, nadie hace temas épicos como lo hace Radiohead. O tal vez como los hacía. «Ese fue un gran problema en este disco. ‘Arpeggi’ tiene todo el potencial de ser épico. Pero cada vez que intentamos grabarlo y de tratar de que no sea un tema épico, no funcionaba. El problema es que debes convencer a la gente de que épico no es sinónimo de estadio. Creo que hacemos música grandilocuente bastante bien; es natural para nosotros. Pero el problema con esa música son las connotaciones que trae aparejadas, todas las luces y las cosas de un estadio. Pero épico también es algo hermoso, como una vista magnífica, y lo que hicimos en este disco es permitirle a las canciones ser épicas cuando deben serlo».
A decir verdad, Radiohead podría ser una de las bandas más grandes de su generación. Thom no está de acuerdo. «De hecho, no puedo hacerlo, y es por eso que no lo somos. Me hubiera vuelto loco», comenta Thom. Su enfoque hacia el estrellato es algo que el resto de la banda usó para su propio beneficio, y eso les permitió trabajar de una forma en la que tienen bastante control sobre sí mismos.
«Sí, Thom es muy precavido al respecto y con razón. Eso nos vino bien. Pero también puedes ahogar las cosas si no las dejas ser. Si tan sólo dejas que las cosas evolucionen, siempre habrá un giro. Lo que me gusta de este álbum son los momentos en los cuales dejamos que las canciones evolucionen y desarrollen su propia personalidad», asegura Ed.

Finalmente, llegó un punto en la evolución del álbum que no se podía superar. Se impuso una fecha límite para principios de Julio de 2007. «Cuando finalizamos todas las canciones, se las mostramos a nuestros managers, y Chris Hufford dijo ‘suena como si hubieran terminado un gran libro’. Tenía razón», comentó Colin.
En una reunión de la banda en la casa de Thom, a finales del verano, recibieron la primera copia masterizada con un gran alivio. El título In Rainbows proviene de la letra de «Reckoner» – un tema que mutó completamente durante las sesiones. Cada tema en el disco tuvo que ganarse la aprobación de todos los miembros. «Estaba aliviado de no haber echado a perder los arreglos, que es lo que siempre se siente cuando finalizamos un disco», dice Jonny. «Y este es el primer disco que, seis meses después, sigo escuchando mis seis temas favoritos, lo que creo que es una buena señal».
«La primera vez que nos sentamos y sentimos que el disco era cohesivo fue cuando terminamos la lista de temas y tuvimos el CD terminado. Recién en ese momento creímos que habíamos hecho el disco que queríamos hacer», agrega Philip.
De hecho, los pocos temas que no fueron incluidos no fueron rechazados por ser de calidad inferior. «Todos estos temas tuvieron su chance de entrar al disco, pero por una u otra razón, no encajaban. De hecho, alguno de nosotros insistió hasta el cansancio para que ciertas canciones fueran incluidas», comenta Ed. Jonny estaba decepcionado por no lograr la inclusión de «Go Slowly», mientras que el escalofriante «Last Flowers», el as de Thom, fue descartado por haber sido grabado para The Eraser, y se sentía un poco extraña dentro del disco.

Escuchar tantas veces el disco casi destruye la audición de Colin. «Use los auriculares en forma equivocada un par de veces y por un par de semanas no oía bien. Eso nos preocupó bastante. Pensé que había perdido la audición pero con el tiempo se recuperó». No estaba solo. «A Thom le pasó lo mismo. Usó los mismos auriculares y sintió lo mismo. Es horrible, te saca las ganas de oír música».
La recompensa tuvo forma de master. «Estaba realmente emocionado y orgulloso, pero al mismo tiempo quería alejarme lo más posible de él, porque una vez que lo escucho completo y tiene sentido para mí, es suficiente. Durante algunos días sientes ‘oh sí, lo logramos gracias al cielo’, y luego necesitas hacer algo nuevo», comenta Thom.

Eso no tardaría en llegar. Al principio de las sesiones, a principios de 2005, la banda sabía que no tenían contrato con EMI, y tampoco tenían algún apuro en volver a tener uno. Cuando la compañía fue adquirida por Terra Firma, se le fueron todas las ganas que le quedaban.
«Ellos mismos se sentían incómodos», comenta Jonny. «Cada dos o tres años los escuchas decir ‘oh, hay alguien nuevo a cargo, alguien que trabajaba en una fábrica de pasta de dientes o que tenía una pensión’. Tú comienzas a pensar ¿qué es lo que tiene que ver esto con la música?. No es así en XL». XL Recordings, parte de Beggars Group, se aseguró la distribución europea del álbum en otoño, apoyada por las experiencias favorables que tuvo Thom al lanzar su álbum solista.

La idea de poner el disco a disposición de la gente por medio de la red había estado presente por un largo tiempo, aproximadamente desde cuando EMI todavía tenía esperanzas de que la banda volviera a firmar con ellos. Según Philip, sus managers fueron los primeros en sugerirlo. Obviamente, esto satisfacía los deseos de la banda de que el material fuera distribuido más rápidamente, en lugar de tener que esperar tres meses en una compañía. Y este método además satisfacía las tendencias rebeldes de Thom. «Es por la escuela de arte. No confío en… absolutamente nada. Prefiero hacer escándalo», dice riéndose.
Y eso, en pocas palabras, es exactamente lo que sucedió el 10 de octubre de 2007, actualmente conocido como el «Dia Radiohead». Nadie lo esperaba. En la medianoche del 30 de septiembre, Jonny reveló un corto y simple mensaje en Dead Air Space desde la cocina de su casa.

«Hola todos. Pues, el nuevo álbum está listo, y sale en 10 días. Lo hemos llamado In Rainbows.
Saludos de todos nosotros.
Jonny».

Dead Air Space, 01 de Octubre 2007

Un enlace te dirigía al sitio de In Rainbows, donde los piratas pronto descubrirían que podían pagar tanto como quisieran. A pesar de que Courtyard Management aún no reveló las estadísticas, se cree que al menos el 62% de los que descargaron el disco no pagaron nada. Aunque la banda no está al tanto, ni parece interesarles las implicaciones financieras de este modelo, ellos están fascinados por el debate «arte vs. comercio» que se ha instaurado. «No estábamos regalando el disco, sino más bien preguntando ‘¿cuánto vale?’. La música es una de las pocas formas de arte unificadas, en la que un disco de Dylan, Roxette, Klaxons y Hives están todos al mismo precio. ¿Eso significa que todos son igual de buenos?. ¿Existe alguna forma de saber, de acuerdo a cuanto pagas, que tan bueno o malo es algo? Es bueno que esta experiencia al menos le haya hecho preguntarse cosas a la gente», dice Colin.
Thom insiste: «corríamos el riesgo de que si nadie pagaba, técnicamente hablando, perderíamos una fortuna. Y no me refiero únicamente a los costos de grabación, sino también a los costos de los envíos de las descargas. Cuatro o seis libras por unidad suman mucho en cantidad. Además, no teníamos idea si íbamos a recibir algo o no por eso».
Por el contrario, la reacción – que los puso en las primeras planas de todo el mundo y desató un debate en los suplementos de negocios – fue increíblemente positiva y calificada como una revolución en la forma en la que las bandas grandes venden su música. «No es tan radical», piensa Thom. «Lo que sí era radical era que estábamos preparados para regalar algo que uno normalmente no regalaría en nuestra posición. Pero nunca lo vimos esa forma. Era útil independientemente de si la gente pagaba o no. Como Chris decía, hubiera significado que todos estos temas eran muy malos». Para Thom, la emoción más grande era causar un impacto cultural, desde la comodidad de su casa. » Eso es genial, estoy muy acuerdo con eso. Pero no creo que vaya a suceder muy seguido. Si teníamos una bomba, me temo que era esta».

Mientras el anuncio de Jonny crecía como un virus hasta convertirse en la historia principal en todo el mundo, era obvio que In Rainbows pintaba el panorama que se venía. Las compañías discográficas temblaron al pensar en otros artistas sin contrato que podrían seguir los mismos pasos; los fans se vieron entusiasmados con la idea de descargar un nuevo álbum sabiendo que miles estaban haciendo lo mismo al mismo tiempo. El «Dia Radiohead» fue todo un evento, pero la banda deja claro que no desea ser independiente y tener su propio sello discográfico. «El experimento fue bueno, pero no queremos pasar el resto nuestra carrera en medio de reuniones para discutir cómo se mostrarán los álbumes en los negocios de Portugal. Lo que nos hace felices es ensayar, escribir y estar en el estudio», confiesa Jonny.
La banda tampoco se avergüenza al haber eliminado los intermediarios y quedarse con la totalidad de las ganancias de las descargas. Desde luego, están al tanto de que se puede hacer más dinero con las giras y el merchandising, y Yorke acepta que la franquicia «Radiohead» recibió mucha publicidad con todo esto. Ed desestima la idea de que el «Dia Radiohead» fuera una maniobra para golpear a la industria, sino que lo ve de una forma más adorable. «Hace 10 años venimos invirtiendo en W.A.S.T.E. y ahora que son una pequeña pero fuerte compañía, pensamos ‘¿por qué no usarla?'».

Y así nace el Discbox, un generoso boxset de 12 pulgadas, compuesto por dos CDs y dos vinilos, fotografías, arte y letras, todo en formato de libro. Fabricado a pedido, el Discbox cuesta 40 libras (se estima que se vendieron 80.000 copias a la fecha. Pero éste no es el único boxset en oferta: EMI puso a la venta un box a un precio similar, compuesto por los siete álbumes previos, además de una edición en USB.
«¿no es hermoso?», dice Thom, imitando a Peter Cook. «No, no estoy molesto, y no hay nada que podamos hacer al respecto. Si tengo que decidir entre pensar al respecto o resignarme y marcharme, elijo lo segundo».
«Podría haber sido mucho peor», asevera Jonny. «Algo como un asqueroso «Grandes Éxitos» con la peor foto de Thom con un peinado extraño en la tapa». Pues, tal vez eso pase la próxima Navidad, Jonny.
No es que la banda se oponga a la idea de que su material se vea en las tiendas. «Estamos emocionados por el lanzamiento físico del disco», dice Jonny. «Cuando estoy en Sainsbury y veo todas estas pilas de CDs, todavía quiero ser parte de eso». Pero ¿venderán los negocios un disco que ya circulaba dos meses antes gratuitamente?. «Esa es una buena pregunta. Otra vez, nadie sabe. Sentimos que estuvimos en esta situación muchas veces en los últimos días. Y me gusta».
Cuando se trata de hacer conclusiones largas y apresuradas sobre las consecuencias a largo plazo del «Dia Radiohead», Yorke dice «no creo que cambie las cosas de una manera radical; es decir, todos saben que la estructura de la industria musical está en decadencia… pues eso no tiene nada que ver con nosotros. Lo único que hicimos fue elegir el día para que el disco se filtre».
Y tomaron algo del control. «Pues, sería lindo si lo que pudiéramos hacer fuera darles a los artistas de la libertad de pensar que tal vez no necesitan vender su alma y hacer las cosas de una forma diferente. Eso es todo. Lo único que hicimos fue responder a una situación particular, y fue lo más lógico que pudimos hacer. Lo vimos como una mejor forma para distribuir la música en la que trabajamos tanto a la mayor cantidad de personas».

El tiempo que nos concedió la banda ya terminó hace mucho, y debíamos despedirnos. «¿Estás escapando?», dice Thom, antes de ofrecerse a darnos un tour por la ciudad de Oxford. A pesar de que siempre se le critica por ser intenso, es mucho más centrado que cualquier otra persona en la industria. Nos comenta sobre su preocupación a la hora de salir de gira el próximo verano. «Me preocupa el impacto ambiental, pero si lo hacemos en lugares chicos, tal vez no sea tanto». Si es que no encuentras al Thom activista en este último disco – aunque «House of Cards» y «4 Minute Warning» pintan un panorama apocalíptico – puedes ver este lado de él en Dead Air Space.

Oh, y algo más. Teniendo en cuenta que una de las imágenes más llamativas del disco tiene que ver con Mephistopheles tratando de alejar al cantante de las puertas del cielo, ¿siente Thom que le ha vendido su alma al diablo al trabajar en una forma de arte tan comercializada?. «Cuando estaba la Universidad, estaba en contra de la idea del artista solitario torturado, en un rincón con su lienzo, que eventualmente era puesto en la pared para ser observado. Estaba acuerdo con la idea de que no hay ningún objeto en absoluto, solamente la reproducción, el aura del original. Es decir, vas al Louvre y ves la Mona Lisa en un altar. ¿Cuál es el punto de eso? El verdadero arte del siglo XX es el arte que se reproduce. No lo pones en una iglesia o en una galería. Lo pones en un CD o en un libro o en la TV. O sea, no, no creo haber vendido mi alma en absoluto. Pero creo que es natural estar obsesionado con la idea de venderse o ceder, o perder todo. Creo que es totalmente natural. Es decir, puedes ver lo que le pasó a Kurt Cobain en tan poco tiempo. Eso es porque el lugar desde el que escribes no es el de una persona pública cualquiera; es desde el lugar de lo que queda cuando todo se desintegra. Y es difícil, pero creo que debido a la naturaleza de la gente, nadie pudo procesarlo correctamente».
¿Realmente? ¿Nunca? «A pues creo que es la naturaleza humana la que nos hace querer escaparnos y creer que somos perfectos. Pero en los días de OK Computer yo pensaba diferente… pensaba que todo, incluyéndome a mí, era una mierda. A veces paraba en medio de una canción y pensaba ‘ estoy mintiendo con cada palabra, mejor lo dejo’. Lo que creo que es exactamente lo opuesto a Marc Bolan. Pero son producto de la misma cosa. Siempre tratamos de lidiar con el hecho de que somos una pequeña migaja al momento de escribir, y tal vez por eso las canciones son buenas; entonces siempre estás bebiendo un veneno u otro. Quizá eso sea lo que nos empuja seguir. Haces un disco, te despiertas al otro día, y comienzas escribir algo nuevo, y algo vuelve a quebrarse».

Nota por Mark Paytress; fotos por Kevin Westenberg.
Publicado originalmente por Mojo Magazine, en Febrero 2008

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